26.FEB Lunes, 2024
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“En TV de Miami prima la belleza, no el talento”

“A mis 22 años tengo ganas de comerme el mundo”, nos dice Jesús Neyra, actor que es la nueva figura de Nickelodeon, el canal infantil internacional.

Foto: David Vexelman
Foto: David Vexelman

Jesús Neyra,Actor
AUTOR: GONZALO PAJARES
gpajares@peru21.com

Jesús Neyra es la nueva figura de Nickelodeon. Allí es el villano en Grachi, la serie juvenil que se ve en 45 países. Pero sus metas son más altas. Conozcámoslas.

Tienes 22 años. ¿Tienes claro que quieres hacer con tu vida?
Sí. Quiero seguir trabajando, afianzando mi carrera de actor. Quiero plantearme retos nuevos día a día, ganar experiencia.

Pudiste ser futbolista…
Sí. Cuando jugaba fútbol era feliz, pero no como ahora. Antes quería ser Marko Ciurlizza pero hoy mi ídolo es Philip Seymour Hoffman… no importa que sea feo (risas). Ahora, Philip hace más teatro.

Él ha decidido hacer arte antes que ser un artista comercial. ¿Esa será tu actitud?
En Nickelodeon dicen que soy un marciano, que soy un viejito, porque siempre tengo un libro bajo el brazo. Miami y su TV son un lugar donde la belleza es lo principal y no el talento. Yo siempre he querido escapar de esto e ir hacia lo artístico, hacia los retos como actor.

¿Eres consciente de que Nickelodeon es un espacio comercial?
Sí. Es el canal de niños más comercial que existe. Y he decidido estar allí porque es una ventana importantísima. Veo Nickelodeon como un medio, no como un fin. Grachi se ve en 45 países y en todos es un éxito. Quizás después de esto pueda hacer teatro o cine fuera.

¿Cómo ha cambiado tu vida?
Estoy viviendo entre Lima y Miami. Volveré a Lima en mes y medio. Me ha costado mucho porque es la primera vez que vivo solo. No fue fácil integrarme a un elenco que ya tenía dos años de formado. Hoy, a pesar de no ser muy sociable, de estar siempre en mi mundo, ya me he integrado con ellos porque son gente buena onda.

¿Extrañas a tu novia?
Sí, un montón. Ella, Jazmín Pinedo, estuvo conmigo como tres semanas, y fue muy bonito a pesar de que no tenía mucho tiempo para estar con ella pues yo grababa todo el día. Hubiera deseado llevarla a más lugares, pasearla más. ¿Quién es más bello? (Ríe). La pasamos bien, ella me apoya mucho y no es nada celosa… si lo fuera, no funcionaríamos (risas).

¿Hay mucha diferencia entre las producciones de Miami y las peruanas?
En nivel de producción sí hay una gran diferencia; en talento, no. Y no hablo solo de actores sino también de los creativos, de los técnicos, de los directores de fotografía, etc. Lo que aquí no tenemos es apoyo, confianza para crecer. Allá lo que hay son ganas para trabajar todo el día. Grabamos más de doce horas por día y los técnicos siempre están con una sonrisa en la cara.

¿Te gusta Miami?
Sí. No me gusta la soledad, pero Miami es una ciudad solitaria, grande, hecha para los autos y no para la gente. A pesar de ello le estoy agarrando el gusto. Mi rutina es levantarme, hacer ejercicios, desayunar, ir a grabar 12 horas, regresar a casa, comer y dormir (ríe).

¿Tu objetivo es desarrollar tu carrera fuera?
Mi objetivo es trabajar donde sea, donde me ofrezcan algo que sienta que valga la pena, que me encante. En Lima tenía trabajo, pero ya no se está haciendo ficción; el boom de realities le ha quitado una franja horaria importantísima a la ficción. Es probable que, si me hubiera quedado en el Perú, estaría sin chamba en la tele o haciendo solo teatro.

¿Te interesa mucho hacer TV?
Sí. Soy más una persona de teatro, pero la TV es masiva. Y aunque aún está un poco lejos, sí me veo actuando en Broadway, en Hollywood. Lo peor que uno puede hacer es perder la esperanza. Miremos el caso de Marco Zunino. Él estudió en Nueva York, hizo de todo, vino a trabajar a Lima pero pudo regresar a Nueva York, y nada menos que a Broadway. Tengo derecho a soñar, a equivocarme y levantarme. Tengo ganas de comerme el mundo.

Ezio, tu hermano, es escritor…
Acabo de leer su última novela y me gustó más que las dos anteriores. Ha alcanzado su madurez como escritor.

Y Gianella, tu hermana, es actriz. Los tres están vinculados al arte, caso curioso para ser hijos de un futbolista…
(Ríe). Mi papá, Jesús, jugó en Melgar, en el Chalaco, en el Municipal. Y no sé cómo nos viene el arte, porque en mi casa solo había pelotas y se veía los partidos de Alianza Lima (risas). Gianella, Ezio y yo siempre nos preguntamos de dónde coño nos viene el arte; hablamos con nuestros padres y familiares y ninguno fue artista. En casa no había libros, no íbamos al cine, menos al teatro. Aunque hoy por hoy, por la cobertura mediática y sus poses, los futbolistas tienen más de artistas que de deportistas (ríe).

¿Cómo ves el acoso mediático hacia tu hermana?
Me molesta esa prensa, pues vive a costa de otros, pero lo peor es que, en este caso, han puesto en riesgo la vida de Salvador, el hijo de Gianella. Igual, son gajes del oficio.

AUTOFICHA

- Tengo 22 años. Quiero hacer miles de cosas. Tengo la suerte de saber lo que quiero. Cuando salí del colegio no sabía qué hacer. Ahora sé lo que quiero, lo que busco.

- Ahora miro el mundo en perspectiva. Cuando jugaba fútbol, quería ser como Marko Ciurlizza. Hoy, mi modelo es Philip Seymour Hoffman.

- Miami es una ciudad solitaria, pero yo no lo soy. Mi rutina es levantarme, hacer ejercicios, desayunar, ir a grabar 12 horas, regresar a casa, comer y dormir (ríe).


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