13.JUL Sábado, 2024
Lima
Última actualización 08:39 pm
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Opinión

Leo en La República: “Identifican hasta cuatro grafías distintas en ‘agendas’ de Nadine Heredia”. Según el tabloide, esta es una información de “fuentes relacionadas con la investigación que tuvieron acceso a la evidencia”. Esas mismas fuentes afirman, según el diario, que “solamente un peritaje grafotécnico dilucidará qué manuscritos corresponden al puño de Nadine Heredia”.
De otro lado, leo en Perú21 una extensa entrevista a la periodista Rosana Cueva, conductora del programa Panorama, quien propaló el domingo pasado la primicia sobre las “agendas de Nadine”. Cueva dice: “El tema es que ella (Heredia) se ha corrido del peritaje. En el momento en que le consulté si estaba dispuesta a hacerse la prueba grafotécnica, si ella me decía que se la hacía, al día siguiente se hubiera cerrado toda duda”.

Finalmente, leo, en todos los periódicos a los que tengo acceso, desde editoriales hasta columnas de opinión que comentan y analizan el contenido de las famosas agendas (robadas). Sobre este tema, unos piden el “impeachment” del presidente. Otros señalan que, a un año de dejar el poder y en vísperas del proceso electoral, mejor es que el jefe del Estado se quede donde está. Los más afirman que esto es un escándalo de las mismas proporciones que los vladivideos, y así por el estilo.

Entonces, yo me pregunto: ¿si no existe prueba grafotécnica, cómo podemos opinar sobre el contenido de aquello que no nos puede constar, por el momento, que es cierto, genuino o legítimo? O sea, ¿podemos afirmar opiniones sobre el contenido de algo que, según la propia Cueva, tiene una duda abierta? ¿No es la misma duda que abre La República con la información de las “cuatro grafías distintas”? ¿A quién le creemos entonces? ¿A Nadine, a Cueva, a La República?

¿Entendió el lector el punto? Pues, es muy simple. Hasta la fecha, no hay prueba grafotécnica alguna que pueda validar o invalidar el contenido de las agendas atribuidas a Nadine Heredia y que ya están en poder de la Fiscalía. ¿Y las que hizo Panorama? Pues no tienen ningún valor y es como si no existieran, y no porque esté en duda la calidad de los expertos consultados ni la idoneidad del reportaje propalado, sino porque ni esos expertos ni Panorama tienen la autoridad para determinar la veracidad del contenido de las agendas. Tampoco tienen ninguna jurisdicción sobre la persona de Nadine Heredia para emplazarla a que tome tal o cual conducta. ¿Pero, si fuese inocente, por qué no se hace el peritaje? Pues muy simple, porque nadie la está acusando de nada. Por lo tanto, no puede ser ni “inocente” ni “culpable”. ¿O Panorama la ha acusado de algún ilícito? ¿O la Fiscalía?

Seamos claros. Nadine Heredia está atravesando su peor momento político. Un rechazo generalizado medido por las encuestas ha hecho que todo lo que haga o diga sea usado en su contra en el “tribunal de la opinión pública”. En este foro, la señora ya ha sido juzgada y condenada a priori. A la gente no le interesa que el peritaje se lo tenga que pedir y hacer la justicia para poder estar ante un hecho cierto sobre el que opinar y pronunciarse a favor o en contra. Tampoco que el peritaje se lo haga la señora motu proprio. Igual no le creerían nada.
Yo prefiero tener un mínimo de prudencia y opinar sobre lo cierto que sobre lo incierto. Periodísticamente, es lo más serio y lo más justo. Ese es el tema.


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