20.JUL Sábado, 2024
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Opinión

Las exposiciones universales son eventos históricos de alcances inimaginables. Ciudades enteras se construyen para el efecto y los países compiten entre sí por mostrarle al mundo su mejor cara en pabellones que muchas veces quedan perennizados para siempre. Sucedió con la Torre Eiffel, el más emblemático de los ejemplos, en la Exposición Universal de París de 1889, y así por el estilo hasta nuestros días, para que quede claro el impacto sideral de este evento.
La última exposición universal se realizó en Shanghái hace cinco años y China tiró la casa por la ventana, escoltada por los cientos de países participantes que pugnaban por dejarse ver y oír. Este año, el cónclave planetario tendrá lugar en Milán, Italia, entre el 1 de mayo y el 31 de octubre. Como cada exposición universal tiene un tema, el de Milán será la comida: “Alimentar el planeta, energía para la vida”.

El pabellón peruano en Milán resulta, de lejos, el más original de todos los tiempos porque… ¡es de humo! Simplemente no existe. El Perú estará ausente. Con sus “cuchucientos” mil alimentos originarios y siendo la supuesta “estrella” de la gastronomía mundial, no habrá nada ni nadie que nos represente, a no ser por un documental que se exhibirá dentro de una de las tantas conferencias que tendrán lugar bajo el marco de la exposición y cuyo protagonista es Gastón Acurio.

A esta exposición universal asistirán 252 países, entre los cuales estarán por América Latina, con espléndidos pabellones, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, El Salvador, Haití, México, República Dominicana y Uruguay.

Así las cosas, por increíble que parezca —aunque ello no signifique que nos sorprenda—, en materia de alimentos, culinaria y sucedáneos, hasta Haití es más que nosotros en el universo. Qué pena, ¿verdad?

Una mención aparte merecen los pabellones de Bolivia y Chile. El país del sur tendrá como eslogan de su pabellón: “Chile: un país rico y de variedad”. Allí podrán exhibir, más que seguro, todos los alimentos, potajes y bebidas con los que le vienen disputando cazurramente al Perú la denominación de origen. Sí, salud con “pisco chileno” y “chilimoya” de cortesía en la entrada de su pabellón. Mientras, de nuestras cuatro mil variedades de papa no se enterará ni el gato.

Pero el más sabroso es el pabellón que alberga a Bolivia: “Quinua, un futuro sembrado hace miles de años”. Lo decimos porque aquí, en el Perú, tenemos a una “embajadora mundial de la quinua” nombrada por la ONU y que es nada menos que Nadine Heredia. Sabiendo que la señora Heredia es la que en el gobierno da “luz verde” en materias tan álgidas como la defensa nacional, ¿no podría haber hecho algo nuestra “embajadora” para que en Milán fuese Perú el del lema “quinua, un futuro sembrado hace miles de años”? ¿No pudo llamar a los ineficientes de PromPerú y el Mincetur para que presupuestaran nuestra participación en la exposición universal? ¿Y a los del MEF para que soltaran la plata? ¿O Nadine Heredia es “embajadora mundial” de la comida chilena o boliviana?

Milán no solo es famosa porque se celebrará la exposición universal. También porque fue allí donde colgaron al Duce de las pelotas. ¿A quién colgamos por acá?


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