14.JUL Domingo, 2024
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"El empresariado ya sabe que las dictaduras no sirven"

“Vargas Llosa dijo que los empresarios éramos incultos. Te puedo dar nombres de varios de mis amigos –y también amigos de Mario– que son muy cultos y, es más, promueven la cultura. Hay que adjetivar lo menos posible; generalizar, nunca”, nos dice Ricardo Vega Llona.

Foto: Mario Zapata.
Foto: Mario Zapata.

Ricardo Vega Llona,Empresario
Autor: Gonzalo Pajares.
gpajares@peru21.com

Ricardo Vega Llona es un empresario al que le interesa mucho la política. Amigo de Vargas Llosa, García y Toledo, entre 1990 y 1992 fue senador por el Fredemo. También ha presidido la Confiep y hoy preside el grupo español OHL que, entre otras tareas, construye la autopista Pativilca-Trujillo. Aquí hablamos de su vida, del país, de sus políticos y sus empresarios.

¿Este es el mejor Perú que ha visto?
Es el mejor que he visto en mi vida empresarial, pero no puedo olvidar el Perú de mi niñez. Crecí en La Punta y tomaba mi tranvía para venir a trabajar a Lima. Por entonces, el Jr. De la Unión era esplendoroso, con mujeres guapísimas.

¿Es verdad que la agenda política la manejan los empresarios y no los gobernantes?
Es mentira que en el Perú cinco personas manejen todo. Ya quisiera que la Confiep tuviera más influencia de la que tiene. Nuestra ‘influencia’ no es real. Queremos ser una voz adicional en el gran debate nacional, pero no manejamos al país. Queremos influir, hacer política de ideas, pero es imposible imponer la agenda del país. Todos estamos de acuerdo con la división de poderes, todos queremos al presidente por un lado y al empresario por el otro, conversando, dialogando, pero separados.

Hoy, los jóvenes quieren ser empresarios, esta ya no es tan ‘mala’ palabra…
Aquí han influido dos factores: antes éramos concesionarios del Estado, no podíamos ser empresarios pues la producción estaba controlada. Esto generó falta de creatividad. En el 90, cuando el Perú entró a un gran cambio, a una economía más abierta, esto cambió. La celeridad de este proceso, aunque suene paradójico, se produjo por ese Estado ineficiente, ausente, lo que le permitió a la gente crear. “No tengo Estado, me las arreglo yo”, dijo el primer emprendedor. Este fenómeno despegó cuando el nuevo Estado se modernizó y abrió su economía. Es increíble cómo una cosa mala pudo generar algo bueno. Lo negativo es la desconexión que aún tenemos con el Estado: poca responsabilidad tributaria, poca participación política, poco interés por la cosa pública.

Muchos afirman con furia: “No quiero que el Estado haga algo por mí, solo deseo que no me moleste”.
Eso no está bien porque si se quiere seguridad, educación, salud no podemos permitirnos ser unas partículas que solo dan vueltas. Para respetarnos también hay que respetar a nuestro país. Y todo empeora con nuestra falta de cultura cívica, esta es una de nuestras carencias. Los mercados tienen que ser libres, pero en mercados imperfectos tiene que haber regulaciones.

Hechas las sumas y las restas, ¿el gobierno de Fujimori fue bueno o malo?
En cierto momento hizo un manejo adecuado de la economía, luego la destruyó; tuvo un momento muy blando contra los subversivos, pero luego cambió para bien, pero mi conclusión es que no fue un buen gobierno. No puedo dejar de reconocerle algunos éxitos, pero no me gusta, pues. Esa idea de Fujimori redentor no me la como. Él impidió que la democracia funcione adecuadamente en el país. Insisto, el objetivo de los empresarios es que al Perú le vaya mejor. Y, para eso, la democracia, la separación de poderes y el respeto por la Constitución son fundamentales. Si algo ha aprendido el empresariado peruano, incluso el que apoyó a Fujimori y aún lo respeta, es que las dictadura no sirven.

Fue asesor de Alan García durante su segundo gobierno…
(Ríe). Un consejero externo, no remunerado. Apoyé su primera candidatura, la de 1985, por eso, Sofocleto me calificó en su revista como ‘El huevón de la semana’ (risas). Con la estatización de la banca, en el 87, esta relación se rompió, pero nunca lo ataqué como persona. Imagino que, por ello, en 2001, tuvo palabras afectuosas conmigo, y yo decidía hacer borrón y cuenta nueva. No voté por él pues apoyé la candidatura de Toledo. En 2006 sí voté por él, nuestra relación mejoró y hoy es una buena amistad. Él quería que trabajase a su lado, no acepté pero le sugerí formar un consejo que, imaginamos, iba a durar dos semanas y se mantuvo durante todo su gobierno, es más, nos reunimos hasta hoy.

Apoyó a Toledo y a García. ¿Cree que son honestos?
Veo con mucha pena el tema en el que se ha metido Alejandro Toledo. Ojalá salga bien de ello, pero ha cometido errores, torpezas. En el caso de García, y vas a pensar que lo defiendo, creo que le han querido montar una celada cobarde. ¿Puedes creer que un gobernante se va a asociar para dar ‘narcoindultos’? García debe estar indignado por ser tratado como bruto. Y ya la Fiscalía ha dicho que no tiene desbalance patrimonial, entonces, ¿qué le quieren inventar?

Como empresario, ¿cómo toma el fallo de La Haya?
Con prudencia. Cerrar este capítulo y mirar hacia el futuro ya es una maravilla. Mire lo beneficiosa que ha resultado la paz con Ecuador. Chile, Perú y México son hoy vistos como países virtuosos, entonces, debemos dejar atrás nuestros problemas y avanzar juntos.

AUTOFICHA

- Es inaceptable lo que ha hecho La República: ha creado una guerra de guerrillas editorial induciendo a la población a darle a la prensa una importancia que no tiene.

- Mario Vargas Llosa fue un gran candidato presidencial, aunque Belaunde decía que las plazas públicas no eran para confesarse.

- Es mentira que en el Perú cinco personas manejen todo. Ya quisiera que la Confiep tuviera más influencia. Queremos ser una voz adicional en el debate nacional


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