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“Caí en la depresión porque me sentí un pedazo de carne”

“La gente me alucina, pero soy una chica hogareña, sin excesos”, dice Leslie Shaw, quien prepara nuevo CD y se presenta el 30 de abril en el Hard Rock Café.

(Foto: David Vexelman)

Leslie Shaw, Cantante
Gonzalo Pajares
gpajares@peru21.com

Leslie Shaw prepara nuevo disco y este 30 de abril, en el Hard Rock Café (Jockey Plaza), presenta un adelanto de sus nuevas canciones. Ingreso libre. Sobre música y más va esta charla.

Vuelves a la música…
¡Es que nunca me fui! Mis fans me decían: “Leslie, no dejes la música. Estás modelando demasiado, haciendo muchas cosas”. Y es verdad, pues me siento más cantante que modelo.

A un amigo le conté que te iba a entrevistar porque preparas un nuevo disco y él me dijo: “¿Leslie Shaw canta?”.
Me da pena que pase algo así: tengo un disco, videos míos han rotado en MTV, he cantado en casinos y orquestas desde chibolita. Toda mi vida he querido cantar, pero el modelaje me fue jalando: allí ganaba más.

¿Hoy la música te atrae más que el modelaje?
Te cuento. Cuando tenía un programa en la radio entré en una depresión terrible. Tuve que ir al psiquiatra, quien me dijo: “Analízate, ¿qué te hace falta?”. Me cansé de ser modelo, no tenía ninguna motivación, no sabía qué hacer.

¿Qué te deprimió?
Soy muy exigente conmigo misma, me presiono mucho. Pero un día me di cuenta de que, aunque no era muy lindo cantar en una orquesta, lo disfrutaba; cuando cantaba Destrozado y sin control en los colegios, aunque el público era de chiquillas y no muy grande, lo disfrutaba. Entonces, concluí que lo que necesitaba era hacer música.

La radio no apoya a los músicos locales, ¿no?
Yo conducía un programa que se llamaba Santa Pecadora. En la radio donde trabajé (Studio92) no recibí el apoyo que me ofrecieron, no difundieron mi música. Se supone que hacen un focus group para elegir las canciones, pero yo nunca lo vi. Un día, Carlos Galdós entrevistó a Gian Marco y este le dijo: “Al menos cuando estoy de visita pon mi música”. “Ya”, le dijo Galdós, pero no pasaron nada porque, simplemente, no tenían su música. Cuando yo tenía mi programa, invitaba a músicos peruanos, y un ratito, mientras los entrevistaba, pasaban sus canciones, pero de allí nunca más.

¿Por qué insistes?
Para estar bien conmigo misma. No me importa si va una, o cien o diez mil personas a mis conciertos, pero la cosa es cantar en vivo, saltar, gritar… soy una loca.

¿En qué más eres una loca?
En todo, es parte de mi personalidad. En el escenario, haciendo el amor, cuando me siento cómoda, cuando estoy con quien confío. Soy una loca superextrovertida.

¿Estabas enamorada cuando caíste en la depresión?
Sí, ni el amor evitó que me deprima. Pero mi novio me ayudó mucho, sin él hubiera estado peor. Nunca estuve tan mal, no comía, bajé de peso, iba a la radio en pijama; nunca pensé que iba a tomar Prozac. Y todo esto por no hacer lo que me gustaba, por sentirme un pedazo de carne.

¿Te sigues sintiendo un pedazo de carne?
A veces, sí. Gracias a Dios tengo trabajo y me siento bien con mi cuerpo, pero cuando escucho que dicen “¿Leslie cantaba?”, carajo, qué les pasa, ¡he ido a Viña a representar al Perú! Además, ¡necesito trabajar!

Pero aprovechas tu cuerpo, tu belleza…
Yo no soy de esas chicas que dicen: “Ay, no, yo no quiero que me vean así”. Yo me saco la mierda en el gimnasio para mostrar mi cuerpo y estar orgullosa de él. Cuando tenga 40 y esté con el poto caído, ¡quién me va a ir a ver! (ríe). Tengo que aprovechar todo mientras pueda y hacer caja para mi música, pues sacar un disco no es barato y no tengo un papá que me financie mi carrera. Todo lo que tengo me lo he ganado…

Con tu cuerpo…
(Ríe). Literalmente.

¿Cuánta cabecita tienes?
He aprendido muchas cosas por lo que he vivido, por la experiencia; he conocido a mucha gente, he visto muchas cosas; recuerda, desde chica he parado con gente mayor.

Quiero irme de juerga contigo…
(Ríe). No salgo todos los fines de semana, pero cuando salgo, agárrate, soy una loca, siento que es mi desfogue. Ese día canto, bailo, salto, bebo… pero solo un poquito, para soltarme, pues el alcohol engorda y al día siguiente tengo que correr todo el Pentagonito (ríe).

¿Usas drogas?
No, nunca las he usado.

Todavía proteges tu imagen…
(Ríe). Te juro que no. Whisky, vodka, energizante tomo bastante, y con eso es suficiente. La gente me alucina, pero soy una chica hogareña, sin excesos.

Morillas te operó, ¿no?
Sí, mis ‘chichis’, nada más.

¿Sigues negándote a hacer un desnudo?
Así es. Es bonito dejar algo a la imaginación. No lo haría ni por un millón de dólares. No soy interesada. No pienso en el dinero como una meta. Estoy feliz con mis pequeñas comodidades. Hoy, que soy más fuerte que antes, mi objetivo es cantar… pero no puedo dejar el modelaje.

AUTOFICHA

- Canto desde chibolita. Cuando tenía 16 años cantaba todos los miércoles en un casino, hacía temas de Rocío Durcal, de Isabel Pantoja, de Miriam Hernández.

- Estuve en la Orquesta de Joselito. Cantaba el ziki-ziki. Amenizábamos matrimonios; pero un día dije “basta” y decidí hacer mi música.

- En la radio donde trabajé no recibí el apoyo que me ofrecieron, no difundieron mi música. Se supone que hacen un focus group para elegir las canciones.


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