14.JUL Domingo, 2024
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Opinión

Los últimos días diversos temas (la ‘bomba’ de Yehude Simon, la situación en Áncash, el pedido del Cardenal Juan Luis Cipriani de un referéndum sobre el aborto y la unión civil) han acaparado los titulares de los medios de comunicación.

Enrique Castillo,Opina.21
Por ello, ha pasado a un segundo plano la información que ha ido saliendo sobre la supuesta vinculación del actual Primer Ministro, René Cornejo, y la empresa Helios, durante toda su gestión ministerial.

La extraña situación de quien denunció ante el Congreso los supuestos nexos del actual Premier y de la empresa Helios –Franco Pacheco–, quien según Perú21 fue despedido del Ministerio de Vivienda en abril del 2012, hizo sus denuncias el 15/07/2012 y el 14/11/2012, fue curiosamente reincorporado al Ministerio de Vivienda el 21/12/2012, y que extrañamente se desistió de su denuncia el 5/06/2013; y las decenas de prolongadas visitas –en inusuales horarios– que el actual Primer Ministro ha reconocido que le hacían los miembros de la empresa Helios; ponen al actual presidente del Consejo de Ministros en una situación bastante incómoda.

Un Primer Ministro con una seria denuncia pública y bajo sospecha –y que en cuanto contacto con la prensa será interrogado sobre cada nueva revelación que su caso genere– para un Gabinete que inició su tarea debilitado y puesto contra las cuerdas, no es lo más adecuado políticamente.

Su autoridad real, política y moral se ve seriamente menoscabada. Si las investigaciones periodística y parlamentarias muestran otros indicios comprometedores, la situación del Premier puede llegar a ser insostenible e indefendible.

El Presidente debe poner especial atención a este tema y tener un Plan B sobre su mesa, porque pasarlo por alto o asumir una defensa cerrada que pueda quedar sin sustento frente a una cruda y dura realidad que puede abrirse paso con las investigaciones, va a perjudicar, una vez más, al Gobierno.

Y la aprobación del Jefe de Estado ya no está para correr riesgos.


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