24.FEB Sábado, 2018
Lima
Última actualización 12:58 pm
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Opinión

“Las investigaciones tienen que ser rigurosas y serias, pero, por sobre todo, decentes”.

Subteniente Alonso Salas Chanduví; Teniente brigadier Raúl Lee Sánchez, y el más joven; Eduardo Jiménez Soriano. Hasta ayer, anónimos miembros del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Perú, hoy, fallecidos trágicamente, en el cumplimiento de su altruista labor.

El infernal incendio comenzó en una fábrica de zapatos y terminó consumiendo el 80% de uno de los almacenes del Ministerio de Salud, en el Agustino. La ministra de Salud, Patricia García, se ha sumado a las especulaciones de que no habría sido un accidente, lo que debe ser probado, por supuesto. Las investigaciones tienen que ser rigurosas y serias, pero, por sobre todo, decentes, a la altura de la dignidad y el respeto a nuestros compatriotas fallecidos en cumplimiento de su labor heroica. Escribo esta columna con el sentimiento de tristeza con el que desperté al conocer que lo que se temía fuera cierto. Los cuerpos calcinados por el fuego, de estos valerosos bomberos, fueron encontrados, la mañana de ayer, confirmando la desesperación y los rezos de sus compañeros.

Una foto conmovedora de aquellos en oración me penetró el alma. Y como ocurre en situaciones donde no hay respuestas. Solo preguntas “post mortem”: ¿Tienen un seguro de vida digno? ¿O son trabajos muy riesgosos que no cubren las compañías? ¿Cómo responderá el Estado frente a las familias de estos bomberos que entregaron su vida por salvar la del prójimo? ¿Hasta cuándo solo recibirán la “simpatía” de un país y no el compromiso de una política pública e institucional que los proteja y compense por su arrojo y valor? Revisando las redes sociales se me nublan los ojos al leer este meme que de gracioso no tiene nada… ¿Papá qué es un héroe? Es alguien que arriesga su vida por salvar otras, sin esperar nada a cambio. ¿Como Superman? ¡No, como los bomberos! Imagino a uno de los hijos de estos compatriotas fallecidos y no puedo evitar seguir llorando. Esperemos que el Estado se comporte a la altura de la entrega diaria de estos peruanos.


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