19.JUN Martes, 2018
Lima
Última actualización 02:09 pm
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Opinión

La temperatura del mar en la costa peruana se redujo y, con ello, las lluvias de El Niño costero terminan.

Marzo dejó muertos, heridos, viviendas y negocios en ruina; clases escolares suspendidas, vías de comunicación destruidas, miles de hectáreas de cultivo dañadas y la amenaza latente de epidemias.

Nos confrontamos nuevamente con nuestra falta de planificación, deficiente infraestructura, incumplimiento impune de normas por parte de gobernantes y gobernados, así como con la pobreza en la que continúan viviendo millones de peruanos.

Algunos se apresuraron en estimar el costo de “reconstruir”, antes de tener claridad sobre qué hacer, cómo tendría que realizarse y, sobre todo, por qué correspondería plantear el trabajo en un sentido u otro. Parece que no entienden que requerimos mucho más que volver a construir.

Soy optimista sobre un punto de quiebre en la planificación urbana y la cultura de prevención. El gobierno durante la emergencia frenó la caída sostenida de respaldo que tuvo por seis meses y recuperó aprobación. Se mostró liderazgo, así como competencia y empatía por parte de sus ministros, convergente con la solidaridad de millones de peruanos en una suerte de “Rally ‘round the flag”.

A diferencia de 1983 o 1998, las comunicaciones permiten hoy tener mayor acceso a mejor información. Esto, aunado a mayores restricciones de agua potable sufridas en la centralista Lima, genera más contacto con la magnitud del desastre, los efectos del calentamiento global, y la relevancia de la política para el manejo de recursos hídricos y planes urbanos.

Existen recursos y voluntad política para diseñar y ejecutar un plan ambicioso de infraestructura y urbanismo, incorporando la prevención y el manejo de crisis por desastres naturales (cuestión de tiempo para el próximo terremoto o El Niño). Esperemos que nuestras autoridades se inspiren y nos conduzcan por la senda del desarrollo –mucho más que crecimiento–. Como decía Picasso: la inspiración existe, pero debe encontrarnos trabajando.


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