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"Como mujer que soy, me gustan las letras de Arjona"

Es abogada, antropóloga y compositora. Lejos de los 80, cuando la rompió con su banda JAS, Fiorella Cava presenta su disco solista Rituales vacíos.

Foto: Rochi León.
Foto: Rochi León.

Fiorella Cava,Compositora
Autor: Gonzalo Pajares.
gpajares@peru21.com

Nació como Sergio, pero siempre se sintió mujer. Reconocida ya por la ley peruana como Fiorella Cava, excantante de Jas, acaba de lanzar su disco Rituales vacíos. Hay que escucharla.

¿Alguna vez quisiste matar a Sergio Cava?
Ni en sentido figurado ni en la vida real. Yo sé quién soy desde los dos años y medio. Sergio fue un personaje, tuve que interpretarlo, pero siempre supe que era una mujer. El Poder Judicial lo ha reconocido, pero yo soy mujer desde que nací. Es difícil que mucha gente lo entienda, pero es así, me pasó.

Antes de los cinco años, las personas ya establecen su identidad de género…
Cuando el niño puede articular unas palabras y comunicarse mediante un lenguaje, adquiere la identidad de género. Esto es congénito, insoslayable e irrenunciable. La ciencia lo ha determinado.

Sorprende que, sintiéndote mujer, no te gustan los hombres…
Digamos que no es cuestión de género sino de anatomía. No me gusta esa cuestión, así que dejémoslo ahí (risas). La identidad de género de las personas va más allá de los aspectos genitales y corpóreos. Una persona nace con una identidad de género, eso no va a cambiar. Que uno se opere o no es independiente de lo que esa persona es.

¿El género es cultural?
Así es. Esto va más allá de la asociación que la cultura le ha dado, en forma equivocada, al hecho biológico de nacer macho o hembra, porque uno puede nacer macho pero ser mujer y nacer mujer pero ser macho. Yo soy una mujer de origen transexual, pero también las hay de origen intersexual, y mujeres y hombres transgénero. La sociedad debería empezar a educarse sobre estos conceptos.

La medicina llama a casos como el tuyo ‘trastorno de identidad de género’…
La ciencia avanza, pero comete errores. Por ejemplo, ‘patologizó’ la homosexualidad en 1970, y trece años después la sacó del libro de enfermedades mentales. Lo mismo debe hacer con la identidad de género. Pedimos la ‘despatologización’ de nuestra identidad de género, pues es solo una condición, como lo es el color de la piel. Cuarenta personalidades científicas muy respetadas han firmado un documento dirigido a la Organización Mundial de la Salud para que retire la transexualidad como un trastorno. Esto pasará, felizmente, en 2013.

Eres abogada. ¿Sigues teniendo pocas oportunidades laborales por ser transexual?
Las cosas siguen igual de jodidas. Hay muchas mujeres profesionales transexuales que han obtenido antes que yo –pero no son personas públicas– sus documentos. Así han podido casarse, por la ley y por la Iglesia Católica, personas que viven aterradas por miedo a que alguien exponga su pasado. Esto muestra que la transfobia –una combinación de homofobia y misoginia, porque esta sociedad es machista y patriarcal– excluye, segrega y discrimina, pero la cosa no queda allí. Hay gente que no tolera nuestra existencia, nos agreden y nos matan. Por los 150 travestis que se prostituyen en la calle, los 150 mil travestis, los 15 mil transgénero y los 400 transexuales de esta ciudad estamos estigmatizados. En el Perú se asesina por crímenes de odio a nuestra población. Muchas de nosotras somos unas sobrevivientes.

¿Tu disco es autobiográfico?
En él está mi visión y mi preocupación por el mundo. Le canto a la vida, al derecho de los seres humanos a que seamos iguales ante Dios y ante la ley. Ninguna institución hecha por hombres puede tomar la representación de Dios y atacarme. Yo creo en Dios, pero ya no soy católica. Pedí ser bautizada como mujer y, a pesar de reconocerme como hija de Dios, no quisieron; sustentaban su decisión en el derecho canónico y, por eso, les dije que se quedasen con su religión, que yo me iba a comunicar directamente con Dios. Felizmente hay comunidades cristianas que sí son inclusivas. La mayoría interpreta que no cumplir con el patrón heteronormado ya nos hace partícipes de lo abyecto, de lo satánico y de lo que escapa al plan de Dios. Yo le pregunto a esta gente: “¿Quién me creó?”. ¿Judas?

Volvamos a la música. Eras una buena performer…
Y lo sigo siendo. Yo no soy de los 80, yo soy de ahorita. Toco piano desde los cuatro años, y hoy soy mejor artista que en los 80 y los 90. Tengo como 300 canciones inéditas, todas subversivas, todas contraculturales, donde le digo a la gente lo que pienso y cómo quiero cambiar el mundo.

¿Quieres ser comercial?
Ya no lo seré. Soy una artista de culto. Jas fue comercial porque tuvimos éxito, pero también éramos respetados en el circuito underground. Hace muchos años me preguntaron si me consideraba un artista de vanguardia. Respondí que yo no tenía la culpa de que los otros estuviesen atrasados (risas). Y yo no me cierro a nada. Me gustan Blades, Juan Luis Guerra, Sabina y, como mujer que soy, me gustan las letras de Arjona (risas).

AUTOFICHA

- Por mi música, por mis letras contestatarias, me han querido matar. He viajado por todo el Perú y he tocado con todos: de Los Mirlos a Luis Abanto Morales, un señor.

- En otros países ya reconocen a las personas por lo que son y no por su aspecto. Yo no tendría que pasar por un quirófano para ser llamada mujer.

- Soy mujer, soy abuela (su pareja acaba de tener un nieto), soy activista, soy ama de casa, soy abogada, soy antropóloga, soy escritora… tengo muchas facetas.


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