01.MAR Viernes, 2024
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Última actualización 08:39 pm
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Opinión

El sábado pasado, mientras Gisela Valcárcel anunciaba la puntuación de una de las parejas participantes de su show, un efecto pirotécnico activado dentro del set originó que el techo del estudio empezara a arder en llamas. Gisela continuó su trabajo sin darse cuenta, pero fue el locutor en off quien dio la voz de alarma a gritos. “¡Gisela, Gisela tenemos un problema! ¡Gisela, está ardiendo el techo cuidado!”, gritaba el señor invisible. La Señito levantó la mirada, vio lo que pasaba y respondió: “Bueno, si hay un incendio, se puede apagar”. Inmediatamente después mandó a corte. La experiencia frente a cámaras de La Señito se impuso sobre los alaridos aterrados del locutor. Si el público presente en el set se hubiese contagiado del pánico del locutor en off, el final podría haber sido trágico. Hace unos años, a Raúl Romero, igual que a Gisela, le tocó llamar a la calma durante el terremoto de agosto del 2007. Esa es la actitud correcta. Es conocido que en accidentes y situaciones de riesgo, lo recomendable primero es calmarse, porque hacer lo contrario sería dejarse llevar por la histeria y esa siempre es la principal causa de tragedias. Estemos alertas y hagamos como la Señito y nunca como su locutor. Señoras y señores, ante todo mucha calma.


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