16.ENE Martes, 2018
Lima
Última actualización 12:58 pm
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Opinión

Hay una directa (e íntima) relación entre el ambiente político y los resultados económicos. El ambiente de crispación política –con cuatro ministros y un vicepresidente fuera del gabinete por censura, renuncia y falta de confianza– da cuenta de que la relación Ejecutivo-Legislativo no ha sido fluida. Además, los últimos cambios realizados hace unos días: Aljovín a Energía y Minas, Molinelli (reemplazo de Aljovín) a Inclusión y Choquehuanca por Romero en Mujer. Es cierto que impacta en las cifras económicas El Niño costero y Lava Jato, pero aun sin estos el escenario no lució bien: Chinchero, Contraloría, procuradores, etc.

Uno de los retos ahora será recuperar la confianza de los inversionistas y la inversión privada. La participación de empresas privadas reconocidas como socias de Odebrecht colocan al sector privado en el ojo de la tormenta. La participación de altos funcionarios y ex presidentes en la corrupta telaraña Lava Jato también enturbió el ambiente.

La economía luce una desaceleración. Zavala proyecta un 2.8%, otros algo menos; pero es insuficiente y mediocre para lograr avances sustantivos en la lucha contra la pobreza y desarrollo. Crecimos 6.9% entre 2006 y 2010, y 4.7% de 2011 a 2015. Las exportaciones llegaron a US$47,400 millones en 2012 y este año se esperan US$40,000 millones. PPK proyectó US$70,000 millones al final de su mandato. Se vislumbran mejoras en minería por el precio de los metales y la pesca.

El énfasis en el gasto público (reconstrucción con cambios) será insuficiente para lograr mejoras sustantivas en la economía. La reactivación debe incluir no solo medidas, sino un mejor entendimiento Ejecutivo-Legislativo. Es fundamental el destrabe real de los grandes proyectos (Tía María, Majes Siguas, Línea 2), así como nuevos proyectos (Quellaveco, Mina Justa, Cerro Verde, Toquepala), y reducir la conflictividad (Lote 192, Las Bambas, Chinchero).

La sensación es que la economía está hoy igual o peor que hace un año. Esa no era la expectativa de PPK, quien se refirió a un gabinete de lujo y si algo debía ir bien, era la economía. No anticipó el grado de tensión política y hay errores de gestión que debe reconocer y corregir. Esperemos que lo peor ya haya pasado. Si el ambiente político acompaña, las cifras deberían lucir mejor.


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