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"En 22 años no se me ha acercado ningún hombre"

“El Perú es mi pasión, amo esta tierra. Por eso, a pesar de que mis hijos viven fuera, no me voy de aquí”, dice Teddy Guzmán, la ‘mala’ de La reina de las carretillas.

Foto: Rodrigo Málaga.
Foto: Rodrigo Málaga.

Teddy Guzmán,Actriz
Autor: Gonzalo Pajares.
gpajares@peru21.com

Está inmersa en el mundo del espectáculo desde que era una adolescente. Sexy y muy atractiva, Teddy Guzmán nos sigue impresionando con sus buenas performances actorales, como el papel de villana que hace en La reina de las carretillas (de L a V, 9 p.m., América TV). Hay que verla.

¿Te gusta mirarte al espejo? (su sala está cubierta con uno que va de pared a pared).
No. Lo que me gusta es la decoración minimalista, los cristales. Y tanto no me gusta mirarme que solo tengo una foto mía, una que hice para la revista de Marco Antonio (el estilista asesinado), y la conservo por él, no por mí.

Pero eres consciente de que a muchos les gusta admirarte…
Qué bueno que así sea. Por eso trato de estar lo más admirable posible (ríe). Y me han dicho tantas veces que atraigo a los hombres, que ya me lo estoy creyendo (ríe). Todas las mujeres somos hermosas…

Sabes que eso no es verdad…
(Ríe). Lo sé. Entonces lo digo así: “Todas las mujeres del mundo del espectáculo generamos algo” (ríe). ¿Qué? No lo sé, me conformo con inspirar algo. ¿Morbo? Es verdad, pero yo no me doy cuenta (ríe).

Me cuentan que, cuando entras al set, todos se quedan mudos…
Mis compañeros me respetan, me quieren y me tratan muy bien. Esto me sensibiliza, me emociona. Nunca he tenido que pedir nada, todo se me ha dado y, por eso, soy una mujer agradecida.

Irradias energía…
Sí, pero positiva, pues tengo ganas de ser mejor cada día. Quiero y respeto mucho al ser humano.

Tu vocación por el espectáculo es temprana…
Siempre quise ingresar al mundo del espectáculo, ya sea cantando, bailando, actuando o haciendo malabarismo (ríe). Lo importante era estar en el medio, sobre todo por su gente, porque mi madre circulaba en este mundo y, cuando sus amigos llegaban a casa, se armaba la fiesta. Éramos una gran familia.

¿Por qué te atrae el mundo del espectáculo?
Porque puedo ser otra persona, porque puedo vivir otras vidas, porque puedo escapar de la mía.

¿Por qué quieres escapar de tu vida?
Porque a veces no me ha gustado ser yo. Por eso, me gusta decir cosas a través de mis personajes y hacer cosas que, como Teddy Guzmán, no haría.

¿Quieres ser un ejemplo, un modelo a seguir?
No. Yo soy un ser humano con muchos defectos y muchas virtudes.

¿Cuáles son tus virtudes?
Soy casera, soy buena ama de casa, soy querendona, soy una buena persona y amo mi hogar a pesar de que enviudé hace 22 años y mis hijos están fuera del país.

¿Cuáles son tus defectos?
Soy muy orgullosa. Llevo una fiera dentro, fiera que a veces despierta y me cuesta domesticarla.

¿Has pecado?
Muchísimo. Y no te puedo hablar de ellos porque son, precisamente, pecados, y el tiempo no los ha borrado aún (risas).

¿Es bueno estar a tu lado o tu fiera interna sale siempre?
Soy muy posesiva. Hoy no es bueno estar a mi lado, puedo hacer daño, es una mala etapa para estar con Teddy Guzmán (risas). Mis puertas están abiertas para el amor, pero soy consciente de que no sería bueno que se me acercaran. Es más, en mis 22 años de viuda, nunca lo han hecho, no he tenido acercamiento de personas ajenas a mi entorno.

¡Qué les pasa a los peruanos!
No lo sé, no sé qué los frena (ríe). Por eso sigo viuda.

Te gusta el papel de ‘mala’…
Sí, me divierto con ellos. En La reina de las carretillas hago de una villana muy taimada, pero que también es muy graciosa… y siempre está sonriente y asequible. No es una mujer de pasiones, pues no hay un hombre para ella; es una villana madura, como yo (ríe). Me encanta su ironía, su sarcasmo: así la sentí, así la construí.

¿Te esfuerzas por agradar?
No. Cuando era joven, por estar con mis amigas, las acompañaba a las discotecas, pero me sentía una porquería porque no me gustaba estar abrazada con un imbécil, escuchando sus tonterías. Pero estaba con ellas porque quería agradar, porque quería tener amigas, pero yo soy un poco más plana, no soy brillante, no soy de fiestas. Quizás puedo llamar la atención, pero a los cinco minutos dejo de ser el centro de atención. Por eso, nunca hago las cosas por agradar sino porque las siento.

Te siento una mujer de mucho carácter…
Lo soy, pero eso no significa que sepa lo que quiero, incluso ahora, pero esto no me preocupa: a estas alturas de mi vida me tomo las cosas con soda (ríe).

¿Te preocupa la vejez?
No, yo vivo el día a día, no pienso en el mañana.

AUTOFICHA

- Mi madre nos dio permiso de ser artistas a las patadas. Recuerdo que sacó de los cabellos a mi hermana de un escenario y a mí me dio una tunda de las buenas.

- Yo quería estar en el medio artístico como sea. Crecí viendo a mi madre en un camerino, frente a un micrófono haciendo radionovelas.

- Las series de Michelle Alexander funcionan porque hablan de nosotros, de los peruanos de a pie. Antes, si no eras rubio y no tenías los ojos azules, no salías en la TV.


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