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"La televisión es adrenalina pura"

“La televisión es adrenalina pura y, como mi programa es diario, resulta agotador”, nos dice Tomás Borda, el famoso Dr. TV, quien dice que la fama no lo ha cambiado, quien ha cambiado es la gente con respecto a él.

Foto: Luis Gonzales.
Foto: Luis Gonzales.

Tomás Borda,Médico
Autor: Gonzalo Pajares.
gpajares@peru21.com

Tomás Borda es el famoso Dr. TV. Desde su programa de televisión (de L a V, 2 p.m., en América) ha ganado fama y respeto por su capacidad de hablar de enfermedades y temas de salud con criterio y simpleza. Hoy, además, es la imagen de Nescafé: “El consumo moderado de café es bueno para la salud, lo que hay que evitar es el exceso. Yo tomo unas cuatro tazas por día”.

No ingresó a la primera a Medicina…
Si algo tenía claro era que quería ser doctor. En el colegio no fui un alumno brillante, me faltaba una base sólida de matemáticas, de química, de física, materias indispensables para entrar a la Cayetano. La primera vez, entre los nueve mil postulantes, quedé en el puesto 1,200 e ingresaron 72. Ese año tampoco ingresé a San Marcos ni a la Villareal, pero insistí y al año siguiente quedé en el puesto 90… ya estaba cerquita. Entonces, la San Martín abrió su especialidad de Medicina, postulé e ingresé. Soy de la primera promoción.

¿Y la universidad le fue difícil?
La parte de pre-médica me costó muchísimo, pero una vez que me hice ‘estudiante de hospital’, cuando empecé a relacionarme con los pacientes, confirmé que había elegido bien mi profesión.

Usted trabajó en el hospital María Auxiliadora…
Yo fui como estudiante y, luego, como médico. Lo triste es que en los 20 años que pasaron entre una etapa y otra, el hospital seguía igual, con los mismos equipos. Sin embargo, los médicos tenemos asumido que hay que esforzarse, sacrificarse. Trabajé 23 años en Emergencia, allí está la acción: uno ve desde un dolor de muelas hasta un atropellado por tren.

Ante el dolor, ¿un médico se insensibiliza o se hace más sensible?
Uno se hace más sensible. Si bien nos ponemos una mejor coraza, pero por dentro nos duele más. Yo voy al psiquiatra, pues más allá de lo que le cuento, en mi carrera he pasado por momentos muy duros: una demanda que, felizmente, no prosperó, pero todo esto me hizo inseguro; me sentí agobiado, presionado. Es imposible no equivocarse.

  • ¿Cómo está el sistema de salud en el Perú?*
    Colapsado. Y lo digo porque he sido ‘victima’ de este sistema. Veinte años después, los hospitales siguen igual pero el número de pacientes ha aumentado 500%. Recuerdo que la lista de espera era de 300 pacientes solo para operarse de la vesícula. Y no se podían operar porque las salas estaban llenas de pacientes de emergencia, y quiénes eran estas emergencias: las vesículas que no se habían operado a tiempo. Es un círculo vicioso.

¿Tiene algunos planteamientos?
Hay que manejar las cosas como se hizo con los Hospitales de la Solidaridad. Allí, con buen tino, convirtieron viejos ómnibus en consultorios y se les ofreció a los médicos y en alquiler un espacio dónde trabajar, así el médico puso el consultorio; el hospital, los pacientes, y ganan todos. ¿Por qué los médicos no se asocian con los distritos? Se aliviaría la carga de los hospitales, los pacientes llegarían a estos lugares ya procesados.

¿Son buenos los médicos peruanos?
Sí. Le damos mucha importancia al examen físico y clínico. Lo malo es que casi no hay investigación: adquirimos las experiencias de otros pero no nuestra propia experiencia, nos falta metodología.

¿Cuánto contribuye Dr. TV a la educación en salud de los televidentes?
He tenido empatía con la gente y le explico las cosas de manera sencilla. Hemos acercado la medicina a la gente, la estamos educando poco a poco, pero de manera segura, diciéndole que es mejor prevenir.

¿Cómo equilibran el tener que hacer rating con presentar un programa serio e informado?
Ha sido difícil. Pero tenemos un buen equipo y trabajamos de manera coordinada. A veces el show quería imponerse, pero he sabido decir “no”.

¿Cuánto ha cambiado su vida por la televisión?
Para dentro no ha cambiado mucho, ha cambiado para afuera. Yo no he cambiado, es la percepción de la gente hacia mí la que ha cambiado. Esto, la verdad, no me gusta: la fama no siempre es satisfactoria.

¿Es hoy mejor médico por su programa de TV?
Sí, he tenido que estudiar muchísimo, más de lo que estudiaba antes. Pero he aprendido a derivar, porque no quiero ser un todista. La verdad, tampoco tengo tanto tiempo: me he alejado un 50% de mi consultorio.

Puesto a elegir, ¿cuánto más sacrificaría su tiempo por la TV?
No dejaría jamás la medicina, siempre conservaré mi consultorio pues necesito el contacto directo con los pacientes. Quizás atenderé dos o tres veces por semana y evitaré las guardias. Tengo contrato hasta 2014, veamos cómo vienen las cosas.

Ha declarado que la TV se ha vuelto un vicio…
(Ríe). Es adrenalina pura y, como hago un programa diario, resulta un tanto agotadora.

AUTOFICHA

- En la universidad llevé los cursos tres veces, por eso sé más (risas). No, solo ‘triqueé’ (llevar tres veces un curso) Fisiología, un curso bastante exigente.

- Con Gisela Valcárcel, dueña de la productora que hace Dr. TV, me llevo bien. Tomo cuatro tazas de café por día y me gusta la Coca Cola.

- Cuando salí del colegio me ponía un mandil e iba a la Clínica Angloamericana, donde los médicos me autorizaron a compartir sus guardias. Médico iba a ser.


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