29.MAY Miércoles, 2024
Lima
Última actualización 08:39 pm
Clasificados
Opinión

Esta semana, en España se ha demostrado lo pernicioso que es renunciar a la soberanía jurídica y dársela a la caviarada internacional. Resulta que años atrás la justicia española determinó de qué manera se computaban los beneficios penales de los terroristas –que, en principio, no deberían tenerlos- para evitar que se libere al peligroso ‘etarra’ Henri Parot, culpable de 82 muertes por cochebomba (no entiendo por qué no se ejecuta sumariamente a cerdos así tras capturarles y se acaba la historia).

Aldo Mariátegui,Ensayos impopulares
amariategui@peru21.com

A esta decisión se le apodó la ‘Doctrina Parot’ y se aplicaba a todos los presos de ETA hasta que a los genios caviares del Tribunal Europeo de DD.HH., el equivalente europeo de nuestra malhadada Corte Interamericana, se les ocurrió esta semana ordenar que la ‘Doctrina Parot’ no se aplique más y que se libere inmediatamente a Isabel del Río, etarra con 24 asesinatos en su haber y 19 millones de euros de deuda en reparación civil (¡incluso el TEDH ha ordenado que se le indemnice con 31 mil euros!). Esa fiera está libre y más de 49 peligrosos etarras acaban de pedir su libertad automática, calculándose que unos 60 terroristas saldrán gracias a esta corte caviar europea. ¿Lindo, no?

En España esto ha generado una gran indignación, aunque deberían acordarse cómo metieron sus socialistas por años sus narices en la lucha antiterrorista peruana, y cómo El País era tan benevolente con nuestros terroristas (como los gringos, que criticaron tanto a nuestros jueces sin rostro y jueces militares para después utilizarlos contra el terrorismo islámico, incluso legalizando la tortura por asfixia con agua). Moraleja: no abdiques de tu soberanía jurídica, por más que te puedan tocar jueces como San Martín.


Si te interesó lo que acabas de leer, recuerda que puedes seguir nuestras últimas publicaciones por Facebook, Twitter y puedes suscribirte aquí a nuestro newsletter.