16.JUN Domingo, 2024
Lima
Última actualización 08:39 pm
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Opinión

Tras semanas de incertidumbre política, errores de cálculo, maniobras diplomáticas equivocadas, denuncias contra los aliados, sobre millonarias compras inmobiliarias, suegras inversionistas, amigos generosos que, a cambio de nada, ponen avales a sola firma por 20 millones, entidades financieras que estrenan ‘beca 86’ como nueva figura de crédito hipotecario, panzones maléficos, pelirrojas alborotadas y abarrotadas festividades cumpleañeras para la primera dama, con sorteo de electrodomésticos como plato de fondo, el presidente Ollanta parece recobrar el sentido del gobierno y anuncia medidas económicas para relanzar el crecimiento y recuperar la confianza empresarial, de la que dependemos para evitar una parálisis.

Mónica Delta,Opina.21
mdelta@peru21.com

Es evidente que el “decir” no se convierte en “hacer” con una varita mágica, pero por algo se comienza. Estamos en un momento crucial. Ad portas de la sentencia de La Haya, el Perú tendrá un enorme desafío frente a Chile. Para superar con éxito ese desafío es indispensable que el presidente se convierta en el gran líder que conduzca el postfallo. Será un tiempo en el que comprobaremos la capacidad de su carácter y de su temple.

Por otro lado, Humala tendrá que decidir si permanece en una actitud de escasa madurez política, sin despejar las dudas respecto de la reelección conyugal o, finalmente, habla claro. Es decir, la descarta y se dedica a gobernar de la mejor manera para encaminarnos hacia el desarrollo, sin sobresaltos y sin aventuras reeleccionistas. Humala necesita alejarse de los ‘payasos’ de América Latina y acercarse a los que manejan el negocio de la estabilidad. Es bueno reforzar la Alianza del Pacífico, en la que están los países que crecen y que respetan las libertades. A los otros países –con caudillos pintorescos que no tienen ni para papel higiénico o con esposas gobernantes con debilidades por bóvedas de dinero o ‘interpretadores auténticos’ que buscan perennizarse en el poder– solo hay que mirarlos de lejos, de bien lejos, para evitar el contagio.


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