15.JUL Lunes, 2024
Lima
Última actualización 08:39 pm
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Opinión

Entre cuatro paredes cada uno mata sus pulgas como mejor le parece. Pero cuando se abre la puerta y se publica cómo murieron esas pulgas, la suerte puede estar echada. Pablo Secada, joven regidor metropolitano del PPC, preparado e ideológicamente liberal, aspira al sillón municipal de Lima.

Mónica Delta,Opina.21
Me reafirmo en la importancia de que sangre joven compita y renueve la clase política. Sin embargo, no puedo dejar de tocar este tema que me ha provocado desazón. Desde este fin de semana las barbas (metafóricamente hablando) del “buen Pablo” andan en remojo, incluso antes de alzar vuelo, por una grave denuncia. Tiene dos acusaciones de violencia, una, de su expareja, y la otra de su actual compañera sentimental. Inadmisible desde todo punto de vista. Hoy, su esposa lo niega, dice que fue un error denunciarlo en la comisaría. Pablo dice que ella es “muñeca brava” y que sólo fueron discusiones conyugales como en cualquier hogar.

Por otro lado, si fue o no una filtración a los medios de comunicación, digitada por lo que Secada ha llamado la “trilogía del mal” (frase de Maduro) refiriéndose a García , Castañeda y Kouri o por sus adversarios dentro de su partido, será difícil demostrarlo.

Lo que debe aprender Pablo es que puede ser parte de la hermenéutica de una campaña electoral y probablemente le estén dando la bienvenida oficial a las ligas mayores en esta contienda, pero la denuncia existe y debe ser investigada. Lo más doloroso para Secada debería ser la declaración del presidente del PPC, Raúl Castro, quien ha sido lapidario al afirmar que su partido “no tolera la violencia contra la mujer” incluso después que Claudia (así se llama su esposa) había negado tal agresión.

Lo concreto es que una acusación de esta naturaleza lo puede dejar “vestido y alborotado” antes de llegar, siquiera, al partidor en las elecciones primarias de su grupo. Pablo, en la vida pública, el que se mete a la candela puede quemarse. Parece que hasta los dirigentes en tu partido, en un caso te dan duro y en otro, te piden morigerarte. ¿Durmiendo con el enemigo?


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