24.JUL Miércoles, 2024
Lima
Última actualización 08:39 pm
Clasificados
Opinión

Hace dos décadas que venimos presenciando un proceso de deterioro ético y profesional del Congreso.

Gianfranco Castagnola,Al.Mercado
gcastagnola@peru21.com

Hace dos décadas que venimos presenciando un proceso de deterioro ético y profesional del Congreso. En cada elección, los analistas suelen decir “este es el peor Congreso de la historia”. La irresponsabilidad de los líderes políticos atrajo a los ‘mataperros’, ‘comeoros’, ‘robacables’, ‘comepollos’ y, ahora nos enteramos, a una lideresa del narcoterrorismo en el VRAEM –que incluso se mantuvo cerca del partido de gobierno hasta hace poco–. En este contexto, no debe sorprender la deplorable ‘repartija’ de cargos cruciales para la institucionalidad democrática. Así como en materia económica el país sigue, dentro de todo, en buen pie, en el plano político estamos retrocediendo. Y este deterioro incluye a los líderes de la oposición. En este entorno, mirar al 2016 es un ejercicio no solo preocupante sino deprimente. El crecimiento económico es una condición necesaria para el desarrollo, pero insuficiente para alcanzarlo si no viene acompañado de madurez política y consolidación institucional.


Si te interesó lo que acabas de leer, recuerda que puedes seguir nuestras últimas publicaciones por Facebook, Twitter y puedes suscribirte aquí a nuestro newsletter.