23.JUN Domingo, 2024
Lima
Última actualización 08:39 pm
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Opinión

Hace 50 años, un luchador por las minorías negras de los Estados Unidos, Martin Luther King, pronunció el famoso discurso “I have a dream”, que traducido al castellano es “Tengo un sueño”. Hoy me permito tener un sueño, menos superior, más coyuntural, sobre el Perú.

Mónica Delta,Opina.21
mdelta@peru21.com

Sueño con un país en el que los ciudadanos respeten las leyes, en el que las autoridades reformen el sistema que promueve la ineficiencia y la corrupción. Sueño con un gobernante que lidere el desarrollo. Sueño con la capacidad de quienes tienen a su cargo la cadena de responsabilidades que comienza en la Policía, pasa por la Fiscalía, continúa en el Poder Judicial y termina en la administración de las cárceles para que aseguren que los crímenes no queden sin castigo efectivo y que cada una de las normas sea aplicada escrupulosamente para tener la certeza que, ante el sicariato, robos agravados, asesinatos, violaciones y feminicidios, habrá, al menos, justicia, para que las familias puedan reconstruirse y entregarse a sus duelos con dignidad.

Sueño con clonar a la suboficial Miriam Villanueva quien, sin pensar en su propio riesgo, cumpliendo con su deber de policía, desenfundó su arma y persiguió a tres delincuentes que robaron un mototaxi a un poblador de escasos recursos, logrando devolverle su vehículo. Sueño con una ciudad amigable, con conductores de automóviles y transporte público que no crucen en luz roja, que no obstaculicen las intersecciones por ganar la luz ámbar, que les den pase a los peatones, que no utilicen el claxon en lugar del freno o del acelerador.

Sueño con un Congreso libre de sospecha, sueño con partidos políticos respetables, sueño con la firmeza de una autoridad que no permita que se siga depredando la selva, prostituyendo mujeres, esclavizando a los niños con una minería ilegal “consentida” por el poder. Cuando estos sueños comiencen a cumplirse, también sueño con poder dar noticias “alentadoras” en los programas televisivos que conduzco. Mientras tanto, hay que estar con los ojos bien abiertos para seguir denunciando sobre lo que nos mantiene como un país del Tercer Mundo y poco civilizado.


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