23.JUL Martes, 2024
Lima
Última actualización 08:39 pm
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Opinión

Se cayeron las caretas en el gobierno y ya no hay disimulos sobre quién corta el jamón en el corazón del poder.

Mónica Delta,Opina.21
Luis Miguel Castilla, modosito ministro de Economía, ha decidido sincerar el modus operandi del triunvirato que dirige los destinos del país. Además de darle la estocada final al ex Primer Ministro, Cesar Villanueva, de la manera menos elegante y sutil, ha confesado, con naturalidad, que Nadine Heredia es el “puntal” del gabinete de Ollanta Humala. En lenguaje coloquial, quien no se somete al estilo de este gobierno matrimonial, pronto se queda sin cabeza. Insisto en que el poder de Nadine, si bien no emana de ninguna elección popular, ni de una actitud democrática, es otorgado por el propio mandatario. Así está pensado. Así fue el acuerdo entre ellos. La opacidad de Humala y la falta de liderazgo, es reemplazada por la presencia de Nadine. Queda claro que en este gobierno no veremos a jefes de gabinete con perfil y mando propios. En la práctica, ese cargo lo ocupa la dupla Heredia-Castilla, que son de absoluta confianza de un gobernante que necesita que solo brille su esposa. Por otro lado, el ingreso de Carmen Omonte de Perú Posible al Ministerio de la Mujer, significa para los suspicaces el sello de agua que garantiza el blindaje a Toledo a cambio de continuar dándole la mayoría en el Congreso. Curioso fue que Omonte, 5 horas antes de ceñirse el fajín, había criticado la actitud “cuchillera” de Castilla con Villanueva. No puedo dejar de mencionar la candidez del expremier, quien tardó 4 meses en darse cuenta que lo estuvieron ‘meciendo’ para evitar que forme su propio grupo de trabajo en el Gabinete. Y por último, una pregunta que se hacen varios. ¿Por qué los empresarios peruanos siguen defendiendo a Castilla? Muy sencillo. Hay mucho dinero de por medio y prefieren acomodarse al estilo conyugal para evitar “el cambio de ruta” en la economía. Mientras tengamos un buen cajero, qué importa que se siga debilitando la institucionalidad. Aunque, estoy segura, deben estar contando los días para que el tiempo pase de prisa.


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