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"El bolero potenció la explosión demográfica"

“En la palestra internacional, yo soy el papá de Génesis Rodríguez, y no ella la hija de ‘El Puma’. Quizás en América Latina yo sea más conocido que ella, pero eso cambiará. Estoy orgulloso”, dice José Luis Rodríguez, ‘El Puma’.

Foto: David Vexelman.
Foto: David Vexelman.

José Luis Rodríguez ‘El Puma’,Cantante
Autor: Gonzalo Pajares.
gpajares@peru21.com

José Luis Rodríguez, ‘El Puma’, está en Lima como coach del programa La voz (Frecuencia Latina) y, de paso, ha aprovechado su permanencia para anunciar un próximo concierto: será este 27 de setiembre en el María Angola (Miraflores). Entradas: Teleticket. Sobre su relación con el Perú nos dice: “Con ustedes vivo un romance permanente que se prolonga ya por tres generaciones: si vas a mi show, verás a gente de 80 años y de 15 años”.

Empezó su carrera como bolerista…
Empecé en un quinteto vocal, Los Zeppy, que emulaba a The Pla-tters y a Los Cinco Latinos. Cuando se disolvió el quinteto pasé a la orquesta Billo’s Caracas Boys, donde canté durante cinco años y me inicié como bolerista.

Si hay un género latinoamericano, es el bolero. ¿Qué significa para usted?
El bolero es un apéndice del amor, acerca a las parejas, y no ha podido ser reemplazado por ningún otro estilo o ritmo. El bolero es un acercamiento de corazón a corazón, permite hablar con tranquilidad al oído y no molestar. Con el bolero han pasado tantas cosas en nuestra sociedad que, creo, es uno de los culpables de la explosión demográfica de América Latina (risas).

El bolero también es desgarrado, habla del desamor…
No. La música va hacia las cuatro partes del cuerpo –sexo, corazón, estómago y espíritu– y a la naturaleza. Yo les canto a tres de esas cuatro partes –saco al estómago– y, por eso, hago canciones sensuales, del corazón y del espíritu.

También tiene una parte espiritual muy fuerte…
Hoy es normal. Empecé muy fogoso, pero me quité las vendas de los ojos y empecé a ver lo universal en lo individual y lo individual en lo universal.

¿Desde su pequeño universo decidió comerse el mundo?
De niño, mi sueño era verme frente a una multitud, no sabía si cantando o hablando. Entendí que era cantando cuando vi las películas de Pedro Infante, de Jorge Negrete, de Carlos Gardel, de Elvis, mis máximos ídolos. Eso sí, Infante, Negrete y Gardel antes que Elvis o los Beatles. Por entonces, el cine de América Latina estaba representado por México y Argentina, pero después entraron los gringos y arrasaron con todo.

¿Por qué no se hizo rockero?
Yo soy del Caribe, lo mío es la salsa, el bolero, la balada…

No compone. ¿Cómo seleccionaba su repertorio?
El traje me lo diseñaron a la medida (ríe). Para mí han escrito Manuel Alejandro –grandísimo compositor–, Herreros y Armenteros y José María Purón. Ellos crearon muchos de mis éxitos. Por eso yo no cambio mi show, que está formado por las canciones que la gente quiere escuchar.

¿Qué quiere transmitir?
Lo que la gente quiere escuchar, hermano; no creo que nadie se pare en un escenario con el objetivo de deprimir a la gente. El escenario es mágico; transmite amor, fe, esperanza, cariño, optimismo… nos dice que la vida continúa y hay que vivirla. El escenario es un resorte, un propulsor de las ganas de vivir.

¿Usted quiere resultar inolvidable para la gente?
No, porque uno no sabe qué siente el público. Uno no hace las cosas para durar, eso significaría tener un ego tremendo. Todos pasamos, no nos quedamos; a las justas administramos lo que nos toca vivir. Lo ‘mío’ no existe, soy un hombre sencillo.

¿Cómo se lleva con la fama?
Muy bien. No le temo porque no hay nada que esconder. Cuando uno anda en la luz, no teme que sus obras sean reprendidas. La fama es una cosa cristalina, es un espejo.

Hablemos de la industria musical. Usted hasta creó una disquera por Internet…
Eso fue un bluf, no funcionó. Hoy, la industria de la música tiene un signo de interrogación tremendo, no sabe hacia dónde va la cosa. Para el intérprete, lo que queda es el show, la publicidad, el cine y la televisión. Con la música ganan los autores y compositores; los intérpretes todavía estamos viendo qué pasará con la industria. Hoy, la gente escucha la música que quiere, sin comerciales, pero esta situación mata más al disco. Por eso, su situación es terrible.

Yo, como consumidor, agradezco la posibilidad de oír sólo lo que me gusta…
Yo no soy un gran consumidor de música. En el auto escucho música clásica, hace que me distraiga y, además, no me vende nada. En cambio, la Internet es una máquina de vender.

Imagino que no está motivado para grabar algo nuevo…
Tiene razón. Si grabo algo nuevo, serán uno o dos temas para incluirlos en un nuevo DVD que signifique un recorrido por mi vida: desde los boleros a Los Panchos, de la balada a la Big Band, y ya está, hasta allí llego. Si haces más canciones, ¿dónde las vas a colocar?

¿Ni por una satisfacción personal?
Mis discos están allí, ya los hice. En mis 53 años de carrera edité más de 30 discos. ¿Qué me motiva? Seguir viviendo, el escenario, la gente. Yo todo esto lo disfruto.

AUTOFICHA

- Venezuela es mi país, pero no hablo de política. No hay izquierda,
centro o derecha; lo que interesa es el ser humano. Los que debemos cambiar somos nosotros.

- Si me toca hacerlo, volveré a vivir en Venezuela, pero no creo que mi familia quiera: mi esposa es americana; mi hija Génesis, también.

- A Génesis ya no le podemos decir nada. Lo que ella decida hará que su carrera sea corta o larga. Ella no es hechura mía, tiene su propia
personalidad.


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