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Cuando el amor llega, nunca es tarde: La historia de Martha y Eliseo

Se conocieron a los 49 años, pero pasaron diez años para que decidieran tener una relación. Hoy son una pareja feliz.

Martha Ribbeck Wunder y Eliseo Guzmán Negrón saben lo que es el amor (Foto: Piko Tamashiro)
Martha Ribbeck Wunder y Eliseo Guzmán Negrón saben lo que es el amor (Foto: Piko Tamashiro)
Liz Saldaña

Liz Saldaña

@liz_saldaa

Amor. Es un sentimiento intenso del ser humano; amor es el sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae; amor es el sentimiento de afecto, inclinación y entrega; amor es incluso la tendencia a la unión sexual. Así lo explica la Real Academia de la Lengua Española, pero Martha Ribbeck Wunder y Eliseo Guzmán Negrón nos dan más que un concepto: nos abren los ojos con su experiencia y nos brindan una lección de que hay un tiempo exacto para amar.

Cerca de la tercera edad, muchos pierden la esperanza de encontrar su media naranja. Las malas experiencias amorosas sepultan la luz de esperanza, incluso en personas jóvenes. Y eso es lo que exactamente le pasó a Martha Ribbeck, a los 59 años, y con tres divorcios a cuestas. Ella cerró las puertas al amor. Sin embargo, para Eliseo, con 59 años y un divorcio, no era así. Con esa pequeña mecha de amor encendida, el corazón de Martha explotó, y las llamas siguen vivas hasta hoy.

Martha y Eliseo se conocieron a los 49 años en una fiesta. A Eliseo solo le bastó bailar con ella una vez para darse cuenta que la mujer que tenía frente a él era el amor de su vida. Sin embargo, la dejó ir. Ambos hicieron sus vidas por separado, se casaron y se divorciaron.

Diez años más tarde, la casualidad, el destino, y “la bendición de Dios”, los unió. Otra vez en una fiesta. Eliseo no dudó en sacarla a bailar, cuando terminó la canción, él preguntó: ‘¿Viniste sola?’. Ella con extrañeza, le respondió: ‘Sí’. Esta vez, Eliseo, no la dejaría escapar, y se declaró: ‘Entonces, tú eres mi amor’, le contestó.

Cuando el amor llega no hay forma de huir

“En esos diez años que no nos vimos tenía una especie de microbio que había estado socavándome por dentro, y dio la casualidad de que nos encontramos en esta reunión y allí comenzó el romance”,cuenta Eliseo, visiblemente satisfecho por haberse atrevido a abrir su corazón.


Al día siguiente del reencuentro, Eliseo llamó insistentemente a Martha para invitarla a salir, pero ella lo rechazaba porque no quería volverse a enamorar. A Eliseo le tomó seis días de insistencia para que ella diga, por fin, “¡Sí!”. Martha hasta antes de esa cita, no sabía que estaba por descubrir el poder del verdadero amor.

“Yo lo reencontré a Eliseo, pero no quería enamorarme. Yo quería demostrar que se podía ser muy feliz sin pareja. Entonces, cuando él me empezó a enamorar, le decía: ‘¡No me enamores y no me digas amor!’. Traté de distanciar la salida después de la reunión, pero en seis días me convenció. Salimos, hicimos el amor, y desde ese día no hemos vuelto a dormir separados”, confiesa Martha emocionada por los recuerdos.

Eliseo asegura que nunca sintió que para él había terminado un ciclo, él tenía la seguridad que en algún momento de su vida iba a encontrar el amor. “Ella había decidido meterse a los cuarteles de invierno pero la saqué de los cuarteles con toda la insistencia que tenía, salimos y hasta ahora seguimos unidos”, precisa con una gran sonrisa de triunfo.

El amor, dedicación e insistencia que entregó Eliseo a Martha sorprendió su corazón e hizo que renazca todo el amor que ella creía perdido. Además, había y hay química entre los dos.


Tienen personalidades diferentes, pero llevan una convivencia perfecta porque existe más afinidades que los unen, y porque las diferencias se hacen pequeñas frente a la intensidad de su amor.

“Yo soy más tranquilo, cauto y controlado y ella es eufórica”, dice Eliseo, a lo que Martha agrega: “Efectivamente Eliseo es un pata tranquilo. Yo no sabía que estaba enamorada, pero poco a poco fui descubriendo que las cosas que no me gustaban y por las que creían que no me iba a quedar con él empezaron a ser secundarias”.

“Ahora tenemos un millón de cosas en común y nuestras desavenencias las sabemos arreglar. No permitimos que la molestia permanezca. Creo que hay un profundo cariño. Tengo una enorme admiración por él. Me ha hecho mirar el mundo con ojos más bonitos, y más inteligentes”, señala Martha.

Martha y Eliseo hoy tienen 72 años, y 13 años juntos, respirando amor, tolerancia, y mucha compresión. “Es mi amor más profundo, mi amor más bonito, es el amor que me alimenta más. Es un amor y una convivencia en donde los dos jalamos la carreta. Él no me mantiene, yo no lo mantengo. Los dos aportamos”, precisa Ribbeck, y su amado complementa: “Es un amor exento de egoísmos, es un amor que fluye normalmente, compartimos gastos, no hay ese conflicto entre nosotros”.

Pese a las claras evidencias de que viven una verdadera historia de amor, quisimos saber qué significa esa palabra que ellos practican diariamente:


“Amor, es la base de la vida. Sin amor no tiene mucho sentido vivir, y hablo del amor en general. Respecto al amor de pareja, creo que te realiza, que te hace mucho bien, es como si se unieran dos mitades. Es cóncavo y convexo, eso es para mí el amor”, nos dice Martha.

“El amor es la razón de vivir, es lo que me da felicidad. La relación de pareja es una especie de eje fundamental para poder seguir adelante”, nos dice Eliseo.

Eliseo nunca perdió la esperanza de reencontrarse con Martha. Solo fue paciente y espero diez años para volver a verla, y comprender que calzaban en la frase más dulce y trillada: ‘Eran el uno para el otro’. Ambos abrieron las puertas al amor y ganaron un compañero, un amigo, y un testigo fiel de sus vidas.


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