22.MAY Miércoles, 2024
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Opinión

Una aplicación que tiene 2 años, aproximadamente, generada por un grupo de jóvenes, permite producir videos, fotos, lo que fuere, y hacerlos llegar a un público seleccionado que podrá verlos solamente por un lapso muy breve –determinado por el creador–, luego del cual, mismo Misión Imposible, se destruye y también desaparece de los registros de Snapchat, que es como se llama la novedad.

Roberto Lerner,Espacio de crianza
http://espaciodecrianza.educared.pe

Una aplicación que tiene 2 años, aproximadamente, generada por un grupo de jóvenes, permite producir videos, fotos, lo que fuere, y hacerlos llegar a un público seleccionado que podrá verlos solamente por un lapso muy breve –determinado por el creador–, luego del cual, mismo Misión Imposible, se destruye y también desaparece de los registros de Snapchat, que es como se llama la novedad.

Mark Zuckerberg, sí, el de Facebook, la revolucionaria red social que creó hace “larguísimo” tiempo –9 años– que bordea, literalmente, los 30 años, un maduro emprendedor de lo virtual, le ofreció al líder de Snapchat, Evan Siegel, un pichón de 23, tres mil millones de dólares, que este rechazó.

Una tecnología que reformula el significado de la comunicación, conjugando la palabra, el sonido, la imagen y el movimiento en un diálogo único que queda en las memorias de unos cuantos. Un paso más que deja en offside lo que era usual y a quienes lo atesoramos como irreemplazable.

No sé cuántos de quienes leen este texto tienen menos de 30, han innovado alguna tecnología o han ofrecido o rechazado tres mil millones de dólares. Lo que llama a reflexión en todo lo anterior son los lapsos tan cortos en los que se producen los cambios, las edades de quienes los realizan y los montos enormes de las transacciones.

Ni para los que quedamos fuera de ese torbellino, ni para los que participan en él, la cosa es fácil. Significa una transformación en las relaciones de poder entre las generaciones, y antes que lamentar ello y mirar con nostalgia el pasado, lo que queda es ensayar nuevas formas de hacer alianzas entre ellas.


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