04.MAR Lunes, 2024
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Opinión

Luego de desnaturalizar su responsabilidad de dotar al país de instituciones tutelares sólidas (preservando el equilibrio de poderes), el Congreso se vio obligado a dar marcha atrás y dejar sin efecto la elección de las autoridades cuestionadas.

Alfonso Grados,Opina.21
agrados@intercorp.com.pe

Luego de desnaturalizar su responsabilidad de dotar al país de instituciones tutelares sólidas (preservando el equilibrio de poderes), el Congreso se vio obligado a dar marcha atrás y dejar sin efecto la elección de las autoridades cuestionadas.

Llamó la atención el involucramiento de la bancada del PPC en este desaguisado, incluyendo a Alberto Beingolea, respetado periodista deportivo haciendo sus pininos como autoridad elegida.

Considero a Alberto un hombre honesto e inteligente, polémico pero ecuánime en su juicio, tolerante ante opiniones divergentes. Ante el pedido de que personas calificadas del sector privado ingresen a la política para transformarla, su elección presagiaba aire renovador.

Por ello fue penoso verlo perder los papeles ante una congresista oficialista que ejercía su derecho a votar según su conciencia y no siguiendo una consigna partidaria, vociferando que no se “lavara las manos” y que honrara los “acuerdos políticos” (llámese “repartijas”).

Preocupa que la política afecte así a quien creíamos intachable, alineándolo con los políticos ‘tradicionales’, más interesados en asegurar cuotas de poder que en respetar el sentir ciudadano y actuar con transparencia.

Así, la política le quitó al deporte uno de sus jugadores claves y va ganando este partido. Está en campo de Alberto voltearlo, tomando como ejemplo la valiente actitud de otra parlamentaria vinculada al deporte, la gran ‘matadora’ Cecilia Tait.


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