Olenka Zimmermann, Modelo
Gonzalo Pajares
gpajares@peru21.com

Desde el 21 de febrero, los lectores de Perú21 podrán tener a Olenka Zimmermman en su casa: por 20 soles más el cupón del diario, reclame el calendario de esta belleza que, a sus 43 años, se mantiene plena (y vigente).

Tienes una vocación para que no te olvidemos…
Todo esto se debe a mi presencia en la televisión, que te da vigencia. Te soy sincera, la tele no me gusta nada. Mientras te vaya bien, todo es perfecto, pero cuando las cosas salen mal, a la que aparece en pantalla le dan una patada. Pero en Al sexto día la paso bien, buscaban una chica madura que comentara temas de alto contenido sexual, temas que a la gente le da miedo.

Te creo cuando hablas de sexo…
(Ríe). Pero se aprende, no solo leyendo, también practicando, obvio.

No eres la modelito tontita…
En mi familia no hay mujeres tontas. Mi familia es un matriarcado, con mujeres inteligentes, bellas, valientes, duras y hasta ‘achoradas’. Muy pocas veces he visto en mi familia a mujeres sufriendo por un hombre. Más bien, las he visto mandándolos al diablo (ríe).

¿Qué te parece que a las reinas de belleza les hagan un test de cultura general?
Es una estupidez. A los congresistas que juran “por Dios y por la plata” deberían hacérselos. ¿Por qué a una miss? Para que el público se burle de ellas y, así, generar rating.

Dicen que una mujer bella solo necesita ser bella, nada más…
No es verdad. Hablemos de hombres y mujeres: no hay nada más feo que un hombre guapo y calabaza; es espantoso.

¿Nunca has estado con un calabacito?
Nunca. ¿Ni solo una noche? No.

Eres el objeto del deseo de, por lo menos, tres generaciones de peruanos…
Sigo vigente. Tengo 43 años y, discúlpenme, no estoy en silla de ruedas, no uso pañales, no estoy gorda ni con papada; estoy más adulta, pero me mantengo muy bien. Cuando me preguntan qué hago para mantenerme así, yo respondo: “¿Qué haces tú para no estar como yo? Tú eres la que está mal. ¿Qué será? ¿El matrimonio? ¿Ya te aburriste del marido?”. La vida cotidiana agota, y es allí cuando las mujeres empiezan a marchitarse.

¿No te gusta la juerga?
Sí, pero la juerga entre amigos.

Yo contigo me imagino una vida intensa, llena de excesos…
Por supuesto (ríe). Yo me puedo bajar una botella de tequila, tranquila, en una sola noche. Y sigo teniendo una vida intensa, pero tranquila: soy dormilona, como bien, me cuido, me gusta mi familia, crío a una hija de 10 años, a un gato…

Y pronto te harás cargo de un nuevo novio…
Esteee… no, ahora estoy tranquila. Por estos días especiales (San Valentín) me iré a tomar champagne y espero tener una noche intensa. Tengo una amiga que dice que los hombres monses deberían tener colgada una placa en el pecho. Es toda una chamba convencerse de que vas a pasar un buen momento, que te va a gustar y, a la hora de la hora, desilusionarse. ¡No hay derecho a que nos decepcionen de esta manera! Hombres así deberían tener una placa que diga: “No funciono bien” (risas).

¿Qué te decepciona?
Miles de cosas. Desde que es muy rápido, o que no llega nunca, o que se saca el pantalón y tiene calcetines blancos… y, por supuesto, el tamaño (ríe).

¿Cuánto estás dispuesta a trabajar para que esa noche no sea un fiasco?
Yo no pongo nada de mi parte. Si el hombre es un buen amante, te hace pasar una buena noche, y si no lo es, chau, no hay forma. Cuando el hombre es monse, es monse, no tiene solución y, al menos yo, no lo voy a educar. Por eso, es importante que los hombres estén con mujeres con experiencia; las mujeres enseñan mucho… y viceversa (ríe).

¿Te gustan chiquillos, de tu edad o ya grandes?
Grandes sí (risas). ¿Grandes en edad? Generalmente salgo con chicos de mi generación, con ellos estoy más cómoda; con chiquillos, no. Claro, muchos chiquillos no me conocerían si no estuviera en Al sexto día. Ellos van mucho a las firmas de autógrafos que organizo para promocionar mi calendario. Te matarías de risa con las cosas que me piden que escriba.

¿Cosas atrevidas?
Sí. Un chiquillo con acné y sudoroso me pidió que escribiera en su calendario: “Para el semental” (risas). Yo, que soy madre, le dije que eso era muy fuerte y escribí: “Para el macho alfa” (risas). Algunas mujeres iban con el amante, y también mamás con sus hijos, y hasta esposas con el marido en la mano dispuestas a comprarles mi calendario a sus esposos.

¿Te molesta ser usada como inspiración sexual?
No. Las modelos somos un poco eso; referencias no solo de la moda sino también de la atracción.

AUTOFICHA

- Hice un taller de teatro con Édgar Guillén. Con su ayuda monté Medea. Alguien de Cuatrotablas me vio y ellos me han ofrecido hacer el papel de Lady Macbeth.

- Muchas chicas, después de ver mi calendario, me han dicho: “Cuando tenga tu edad, quiero ser como tú”, algo que me sorprendió.

- Mi calendario es bonito, sofisticado; tiene arte, cada fotografía tiene una historia. Esto lo han percibido las mujeres y, en lugar de tener celos, han dicho “qué bacán”.


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