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Chavín: Arte contemporáneo

Para saber quiénes somos debemos conocer nuestro pasado, uno que es riquísimo. Compruébelo visitando ‘Chavín’, estupenda muestra en el MALI.

Chavín: Arte contemporáneo. (César Fajardo)
Chavín: Arte contemporáneo. (César Fajardo)

“Para mí, el arte Chavín es arte contemporáneo”. Así, con esta confesión, empieza nuestra conversación con el arqueólogo suizo Peter Fux, curador de la más completa exposición que, sobre la cultura Chavín, se ha presentado en la ciudad. Nos acogen las imponentes Salas 1 y 2 del Museo de Arte de Lima, MALI, donde se exhibe la muestra.

DIOSES Y HOMBRES DE CHAVÍN
Cuando éramos pequeños y se nos levantaba el chauvinismo a costa de nuestro pasado, se nos decía en la escuela que el origen de la cultura peruana era andino y que la matriz estaba en Chavín (Áncash), que el gran arqueólogo Julio C. Tello así lo había afirmado.

Hoy, gracias a posteriores investigaciones arqueológicas e históricas, sabemos que no es así, que antes de Chavín hubieron riquísimas culturas que no ‘compitieron’ con esta sino que, por el contrario, la enriquecieron. Hablamos, por ejemplo, de Cupisnique (costa norte del Perú), Sechín (en Casma) y Kuntur Wasi (San Pablo, Cajamarca).


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Y esto es lo primero que uno observa al entrar al MALI: Fux se ha cuidado de poner a Chavín en su preciso contexto histórico –el Formativo– y sus antecedentes. Por eso, podemos admirar preciosos ceramios Cupisnique (el Contorsionista de Poémape es belleza pura), piezas de oro de los muy talentosos orfebres de Kuntur Wasi, y las divinidades de Sechín, que luego serían tan comunes a otras culturas precolombinas.

Conocidos estos antecedentes, uno entra a una sala oscura donde la luz está enfocada en las impresionantes piezas Chavín que se exhiben, empezando por su altísima cerámica, una donde lo abstracto se impone y hace que la asociación con el arte contemporáneo sea inmediata.

Pero también está esa mágica serie de cinco cabezas clavas: empieza con una completamente humana que, poco a poco va transformándose, producto de las sustancias psicotrópicas consumidas, en un dios que tiene de hombre, de serpiente, de felino.

Porque, nos explica Fux, Chavín de Huántar era un centro de peregrinación no solo para los habitantes de la zona sino de otras culturas –los ceramios ‘costeños’ hallados en el lugar así lo demuestran–, y para ingresar al templo había que consumir algunas sustancias alucinógenas que hacían de la experiencia más completa.

A ello se sumaba la música: la acústica del espacio fue cuidadosamente trabajada por los arquitectos Chavín, así como la dirección y los ‘golpes’ de agua producidos por los canales subterráneos.

Sí, los Chavín eran hombres bendecidos por esa divinidad llamada genialidad.

DATOS
CHAVÍN: Exposición monumental
Lugar: Museo de Arte de Lima (MALI).
Dirección: Paseo Colón 125, Lima.
Visitas: De martes a domingo, de 10 a.m. a 8 p.m. S, de 10 a.m. a 5 p.m.
Entrada: 6 y 12 soles. Los domingos, 1 sol.

Por: Gonzalo Pajares Cruzado (gpajares@peru21.com)


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