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"Soy sexy, vendo, muestro un poquito pero no soy vulgar”

“He creado un personaje que resulta sexy, que vende, pero no soy vulgar”, nos dice la bella Korina Rivadeneyra, una de las protagonistas de Akaloradas, la nueva obra de Rocío Tovar.

(Mario Zapata)
(Mario Zapata)

Korina Rivadeneyra,Actriz
GONZALO PAJARES
gpajares@peru21.com

Llegó hace algo más de tres años al Perú, y gracias a su belleza y otros dones se ha ganado un espacio en el mundo de la actuación. Estos días, Korina Rivadeneyra actúa en Mi amor el wachimán 2, y se prepara para el estreno de Akaloradas, la nueva obra de Rocío Tovar que se inspira en el libro Dichosas, de Rocío Oyanguren, y que se estrena este 24 de octubre en el Centro de Convenciones de Barranco (República de Panamá 220).

¿Extrañas Venezuela?
Muchísimo. Acá la paso muy bien, pero extraño el clima, el sol, las playas… el mar es calientito y una puede surfear tranquila.

Acá tienes un noviecito…
¡Qué noviecito! A la que extraño es mi familia. Llegué hace unos tres años. Estudiaba Arquitectura y decidí darme unas vacaciones porque mi carrera me tenía bastante cansada. Tenía dos opciones: irme a Europa o visitar a una tía abuela acá, pero vine a Perú por el surf, para mejorar mi nivel, pero el agua resultó helada y casi me muero (ríe). Ni el wetsuit te ayuda.

Pronto empezaste a modelar…
Yo no tenía nada que ver con el medio… ni siquiera me maquillaba ni usaba tacones, era superdeportista… pero decidí quedarme porque en Venezuela la situación es muy mala, con mucha violencia, delincuencia, secuestros. Entonces, le dije a mi familia que me quedaba a vivir acá. Tuve que conseguir trabajo. Me hice promotora… hasta promocioné chupetines en un colegio (ríe). Así llegué a la agencia de Richard Dulanto, quien me hizo desfilar en algunos desfiles.

Richard fue tu maestro…
Sí, pero no me gusta el modelaje… quisiera ser modelo de alta costura, pero no me llena del todo, por eso, con lo que ganaba me metía en talleres de actuación. Estudié con Mariela Alcalá, la actriz venezolana, y en los talleres de ATV…

¿La actuación te gusta más que la Arquitectura?
No, prefiero la Arquitectura, el problema es que sola no me puedo pagar la carrera y tampoco tengo el tiempo suficiente, porque es una carrera muy exigente, que te toma todo el día. Entonces, trabajar y estudiar Arquitectura es imposible… y ya metida en la actuación creo que por allí va mi futuro.

Hay que conseguirte una beca.
Mis notas siempre fueron altas, no es descabellado obtener una beca.

¿Eres inteligente o estudiosa?
Soy bien chancona, y me considero inteligente… aunque no en todo.

¿Dónde no eres inteligente?
En el amor (ríe). Ese es mi punto débil. Soy muy romántica y me enamoro pronto y, a veces, uno tiene que pensar en frío… estoy trabajando en esto (ríe). Pero hoy no voy a hablar de nadie.

A propósito, uno tenía la sensación de que te gustaban los besos de Andrés Wiese…
Te lo juro por diosito que uno está tan concentrada en la escena, en el trabajo, que no se siente nada. Primero, no me gusta, no siento nada por él; segundo, un beso marcado es algo sin emoción. Además, a Andrés solo le di un beso. La prensa me vinculó con él, qué vergüenza, pero eso fue una tontería, yo solo hacía mi trabajo.

¿Y qué tal besas?
En la vida real soy otra cosa, muy apasionada, y mis besos son muy buenos.

¿Cómo tomas la fama, la exposición pública?
Siempre que estás en la tele te van a sacar algo, y yo ya estoy hasta acá; me gustaría que la gente hable de las cosas buenas que hago: llevo tres años formándome como actriz y no acepto desfiles de moda porque no me siento cómoda.

¿No serías una ‘Vengadora’?
Jamás. No critico su trabajo, pero conmigo no va. Yo me mato trabajando, estudiando, y me molesta que se publiquen estupideces sobre mí, como si no fuera una verdadera profesional.

¿Cómo enfrentas estas situaciones?
Diciendo siempre la verdad, siendo yo misma, pero a veces es en vano porque la gente seguirá creyendo en la mentira.

Pero sabes que tu belleza es un gancho…
Sí, pero nunca me van a ver mostrándome en la calle. He creado un personaje que resulta sexy, que vende, que muestra un poquito, pero no soy vulgar.

¿Eres recatada?
Soy bien tímida y, a veces, algo conservadora (ríe). Ya hice unas fotos supersexys y me arrepentí. Me acaban de ofrecer cuatro mil euros por unas fotos sexys, y dije “no”… cuarenta mil tampoco me hubieran convencido.

En Akaloradas trabajas con mujeres muy interesantes…
Sí, interesantes, talentosas, ¿mayorcitas?, pero muy buenas actrices. Claudia Dammert me encanta, es superinteligente, siempre aprendo algo nuevo de ella. Luego está Mónica Domínguez, también muy buena actriz y bastante creativa. Y Sonia Oquendo, una dama total, y, claro, Yvonne Frayssinet, quien es linda y muy divertida.

AUTOFICHA

- Me fascina la arquitectura ecológica. Quiero fusionar lo material con lo natural y hacer una estructura dentro de una roca… tengo ideas así, bastante avezadas.

- La familia de mi papá tiene dinero; la de mi mamá, no; eso originó problemas de los que me salí y ahora soy totalmente independiente.

- Mi papá tiene muchas hijas: son bellísimas y todas son cantantes; tenemos el arte en la sangre. Mi familia está llena de artistas… pero no hay actores. Yo pinto.


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