26.SEP Sábado, 2020
Lima
Última actualización 08:39 pm
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Opinión

“El Municipio de Lima y el gobierno deberían congelar todos los pagos a Odebrecht y a sus socios, así como los activos involucrados, hasta que se aclare si hubo o no corrupción”.

Cada vez que los limeños pagan peaje le están dando plata a Odebrecht y a otras empresas cuestionadas por corrupción al ritmo de 500 millones de soles al año. Más aun, el Estado peruano ha pagado 1,050 millones por mantenimiento y obras en la Interoceánica Sur el 2014 y 2015.

En enero del 2013, el consorcio Rutas de Lima, liderado por Odebrecht, recibió una concesión de 30 años para administrar los peajes de la Panamericana Norte y Sur y la Ramiro Prialé. ¿Por qué la gestión de Susana Villarán otorgó esta concesión, con ingresos anuales mayores a los 250 millones de soles, a iniciativa de la empresa brasileña y sin concurso público? ¿Por qué los peajes concesionados a Rutas de Lima han subido 66% en 3 años sin que haya habido mejoras significativas en las vías? ¿Por qué se tiene que tolerar que el concesionario instale un doble peaje en Puente Piedra, dejando sin alternativas a la población para moverse dentro de la ciudad?

También con Villarán, la brasileña OAS renegoció la concesión Línea Amarilla, que incluye los peajes de Evitamiento, en términos tan favorables que ha podido incrementar las tarifas en 50%. Los ingresos de Línea Amarilla superan los 250 millones anuales.

¿Fue la donación de arena de Odebrecht para el experimento de Villarán en La Herradura desinteresada? ¿Quién financió la millonaria campaña para la no revocatoria de Villarán?

Los concesionarios de los tramos 2, 3 y 4 de la Interoceánica Sur, en que se encuentran Odebrecht, Camargo Correa, Andrade Gutierrez, y Queiroz Galvao, recibieron 582 y 469 millones de soles por mantenimiento y obras el 2014 y el 2015. Los ingresos de Odebrecht en IRSA norte fueron 353 millones de soles el 2015.

Así que los 30 millones de soles que Odebrecht estaría ofreciendo como compensación son un ripio en comparación a los ingresos que sigue recibiendo en el Perú. Lo último que queremos es que Odebrecht nos compense con nuestra propia plata.

El Municipio de Lima y el gobierno deberían congelar todos los pagos a Odebrecht y a sus socios, así como los activos involucrados, hasta que se aclare si hubo o no corrupción. ¿Estamos esperando que Odebrecht venda sus proyectos en el Perú? ¿No es más fácil negociar con empresas corruptas desde una posición de ventaja?

Brookfield es socio de Odebrecht en Rutas de Lima y en Brasil. Si Odebrecht le vende su participación en el Gasoducto a Brookfield, sería lógico inferir que es un acuerdo entre socios.

¿Hasta cuándo el negocio va a estar en el peaje? Cuando la impunidad campea, el desborde popular está a la vuelta de la esquina.


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