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Amenazan a víctima de Miguel Toledo

Viernes 19 de marzo del 2004 | 12:00

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Las cosas se complican cada día más para Miguel Leonardo Toledo Manrique, el sobrino del presidente Alejandro Toledo. A la denuncia de violación sexual en su contra, hoy se suman amenazas y extorsión, las cuales habría hecho -por intermedio de terceras personas- a Miledi Rojas Rodríguez, la muchacha que lo acusa del ultraje.


El fin de Toledo sería lograr que la joven, de 22 años, retire la denuncia que interpuso en la comisaría de San Borja.


En entrevista exclusiva con Perú.21, Rojas Rodríguez aseguró que, desde que se hizo público el hecho, recibe constantes llamadas telefónicas a su celular, además de visitas a su casa. Estas, en su mayoría, las realizó Víctor Palomino, un sujeto que afirmó ser abogado de Leonardo Toledo, hermano del presidente Alejandro Toledo y padre del presunto violador.


Pero eso no es todo. Dicha persona, además, dio a entender que el conviviente de Miledi, el suboficial de la Marina, Luis Olazo Cuba, tendría algunos problemas dentro de su institución si es que no se retractaba.


La muchacha reveló que Lindley Chuquipiondo Apéstegui, el mismo que propició la cita del pasado 10 de marzo (día en que ocurrieron los hechos), llegó hasta su vivienda, para ofrecer 3,500 dólares a la familia.





CITA EN LOCAL DE PERU POSIBLE. Aunque Miledi se resiste a recordar cómo ocurrieron los hechos, aceptó narrar a Perú.21 algunos episodios. Cuenta que Lindley Chuquipiondo (su amigo de varios años) la citó para darle empleo de secretaria. Se reunieron en la fecha indicada en una pastelería, frente al hospital de la FAP, en Miraflores. Era las 9.00 de la mañana. Horas después, dicho sujeto la condujo hasta sede central de Perú Posible, en Jesús María. Le pidió que espere en la puerta.


Chuquipiondo ingresó a las oficinas y, tras varios minutos, salió acompañado de Miguel Toledo Manrique.


Los tres se dirigieron al restaurante Bora Bora, en Barranco. En el trayecto, Lindley le dijo que el señor Miguel era, nada menos, que sobrino del presidente Alejandro Toledo.


"Me invitaron a almorzar y pidieron vino para beber. Acepté porque tenía esperanzas de conseguir un trabajo", refiere. A partir de este momento, las imágenes que retiene son borrosas. "Tomé cuatro copas de licor y empecé a sentirme mal. Mareada, perdida.Entonces, entré al baño. El señor Toledo me alcanzó en los servicios higiénicos. Al verlo, cerré la puerta con seguro", dice.


Posteriormente, Miledi afirma que comenzó a ser acosada por el sobrino del mandatario. "Cuando me percaté de que quería tocarme, le pedí ayuda al señor Lindley. De pronto, no sé que pasó, pero estaba en un hotel: semidesnuda y con Toledo a mi lado", manifiesta.


Este último hecho fue corroborado por los médicos legistas del Ministerio Público que examinaron a la joven. De acuerdo con los documentos a los que tuvo acceso este diario, los análisis confirman que, efectivamente, la mujer fue sedada y que mantuvo relaciones sexuales, pero no se hallaron señales de violencia ni tampoco líquido seminal en sus partes íntimas. Según los especialistas, el atacante empleó un preservativo.


Galenos de la Fiscalía indicaron que Miledi estaba drogada y, por consiguiente, era incapaz de controlar sus actos.


Ante estas conclusiones, la policía no habría tenido más remedio que iniciar las pesquisas y citar al sobrino, el cual acudió ayer, a las 11.00 a.m., a la comisaría de San Borja, para rendir su manifestación.


La diligencia se llevó a cabo en presencia de la fiscal adjunta, Aída Arista Palomino. La policía, como siempre, trató de mantener el caso en absoluta reserva y se negó a proporcionar información a la prensa. El comisario, el comandante Abel Figueroa, se atrevió a confirmar que había recibido órdenes superiores para que el caso se trate con total hermetismo.


"NO QUEREMOS DINERO". A pesar de las advertencias de los presuntos allegados al sobrino presidencial, el conviviente de Miledi, Luis Olazo, está dispuesto a alcanzar justicia. Por ello, rompió su silencio y declaró a Perú.21 que no dará marcha atrás en su denuncia: "No me importa que sea sobrino del presidente o de alguien importante. No queremos dinero. Lo único que nos interesa es que pague por lo que ha hecho".


Olazo señaló que "gente con poder" está interviniendo en el caso. Aunque no tenía conocimiento de la supuesta presión de dos congresistas de Perú Posible en la comisaría de San Borja, reiteró que todo hace indicar que, a partir de la fecha, el objetivo de los acusados será desvirtuar la versión de la agraviada.