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Socio de Humala cayó en contradicciones

Miércoles 23 de marzo del 2011 | 07:01

Amílcar Gómez Amasifuén, acusado de sobornar a un testigo clave del caso Madre Mía, acudió a la Segunda Sala Penal Liquidadora para declarar.

Gómez se retira de sede judicial tras audiencia. (R. Cáceres/Canal N)
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El suboficial Amílcar Gómez Amasifuén, hombre de confianza de Ollanta Humala, acudió a la Segunda Sala Penal Liquidadora, para declarar sobre su participación en el presunto soborno a Ávila Riveraal, testigo del caso Madre Mía. Allí admitió haber arribado a Tingo María, desde Lima, para encontrarse con su primo Ávila, aunque negó que haya efectuado algún pago, es decir, que lo haya sobornado.

Luego, indicó que decidió ir a esa ciudad porque Ávila lo llamó por teléfono. Cuando la fiscal adjunta de la Segunda Fiscalía Superior Anticorrupción, Clara Luz Conde, le preguntó si, como primos, ambos mantenían una comunicación fluida, respondió que solo se habían visto en su vida “una o tres veces, nada más”.

Dijo que cuando Ávila le pidió viajar, no quiso explicarle “por teléfono” de qué se trataba. “Cuando vengas te digo”, dice que le respondió. Y así, sin mayor explicación, abordó un bus en Yerbateros y, al día siguiente, a primera hora del 28 de junio de 2006, llegó al terminal de Tingo María. Allí lo encontró en compañía de su esposa, Irma Gómez.

Contó que enseguida se dirigieron a una notaría de esa localidad, pero que Jorge Ávila no le explicaba para qué. Una vez allí, no conversó con el notario y, cuando se retiraron, se encontraron en la calle con Rubén Gómez Reátegui, y los tres se fueron a beber cerveza a un bar, hasta que anocheció y buscó un hostal para dormir. Al día siguiente, asegura, regresó a la capital.

Pero la fiscal, recurriendo a las declaraciones que el procesado había ofrecido meses atrás en la etapa instructiva, advirtió serias contradicciones.

Primero, le recordó que anteriormente dijo que cuando Ávila lo llamó por teléfono, le pidió venir expresamente para elaborar y firmar un documento notarial; que cuando arribó a la ciudad huanuqueña se encontraba solo; que sí conversó con el notario, quien le preguntó si era el testigo de la escritura, y que incluso le pidió su documento de identidad, y que no se quedó ni una sola noche, pues retornó esa misma noche a Lima, es decir, que no alquiló ninguna habitación para dormir.

“Bueno, uno no memoriza todo lo que dijo antes”, fue lo que, a manera de justificación ante la contradicción, le respondió a la fiscal Conde.

NO SOLO EN EL EJÉRCITO. El grado de confianza y amistad entre Amílcar Gómez y Humala fue confirmado por el mismo líder nacionalista. Adicionalmente a los datos aportados ayer, se supo también que, en octubre de 2006, el entonces suboficial de Tercera, Gómez Amasifuén, fue descubierto saliendo de la ONPE con un kit electoral que había adquirido para la inscripción del partido Gran Alianza Nacionalista Peruana Gana Perú, de Humala.

Eso motivó que el Ejército lo sometiera a una investigación, aunque nunca se supieron las conclusiones ni de sanción alguna. Es más, según fuentes castrenses, Gómez Amasifuén es ahora suboficial de Primera y labora en el Centro de Altos Estudios Histórico Militares del Ejército.