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La jefa anticorrupción prometió investigar a fondo al actual gobierno

Lunes 22 de octubre del 2007 | 12:00

"Nuestro papel no será desinstitucionalizar la labor de otros organismos involucrados en la lucha contra la corrupción", indicó Carolina Lizárraga, tras reunirse con García en Palacio.

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"Nuestro papel no será desinstitucionalizar la labor de otros organismos involucrados en la lucha contra la corrupción", indicó Carolina Lizárraga, tras reunirse con García en Palacio.

La flamante jefa de la Oficina Nacional Anticorrupción (ONA), Carolina Lizárraga, salió hoy al frente de las críticas vertidas en contra de la creación de este organismo, y pidió el apoyo de todas las instituciones involucradas en la lucha contra la corrupción, para articular esfuerzos y optimizar los resultados en esta materia.

"El papel de esta oficina no será el de desinstitucionalizar la labor de otros organismos, sino más bien fortalecerlos, articulando todos los esfuerzos de las instituciones involucradas en la lucha anticorrupción", manifestó en una conferencia en Palacio de Gobierno, tras una reunión que mantuvo con el jefe de Estado, Alan García.

Lizárraga, quien confirmó su renuncia al Poder Judicial, dijo que en su oficina no se van a distraer recursos ni esfuerzos de otras instituciones, y no ocultó su molestia por el desprestigio que tiene la mayoría de instituciones del Estado.

Asimismo, Lizárraga se comprometió a investigar y denunciar casos de

corrupción en el actual gobierno y advirtió que rechazará presiones políticas que pueda recibir. "Nunca he hecho caso a ninguna presión, inmediatamente la haría pública (si la hubiera)", subrayó.

De esta forma, la titular de la ONA respondió a las críticas que aparecieron tras el anuncio de la creación de esta oficina. Una de las voces discrepantes fue la del contralor Genaro Matute, quien consideró que los llamados zares anticorrupción no deberían existir porque con ellos se duplica el trabajo y porque esa labor fiscalizadora debe estar a cargo de instituciones ajenas al Ejecutivo.

También expresó sus reparos a la creación de la Oficina Anticorrupción el presidente del Poder Judicial, Francisco Távara, quien consideró que el Gobierno debió fortalecer las instituciones del Estado que ya trabajan en ese campo. Asimismo, lamentó que se le haya quitado autonomía a la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), que estaba realizando un buen trabajo.

Otra duda que se ha escuchado de boca de diversos analistas es que esta nueva instancia nunca llegue a alcanzar el terreno de la acción real, y se quede en el discurso para la tribuna, como sucedió con un esfuerzo similar durante el gobierno anterior. Para sustentar esta sospecha señalan que el gobierno aprista ha dado muestras sólidas de que la lucha contra la corrupción no le interesa, y mencionan como ejemplos la defensa del Apra a la congresista Tula Benites y las licitaciones irregulares.

Por su parte, el presidente García, quien también se pronunció tras la cita con Lizárraga, afirmó que "será una inmensa ayuda para el Estado" la creación de la Oficina Nacional Anticorrupción, la cual -dijo- no se superpone a las funciones de otros organismos, "sino que ayuda y complementa a la lucha contra la corrupción". Indicó que entre las funciones de

la titular de la ONA está la elaboración y promoción de un plan anticorrupción.