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Sepa cómo conservar su empleo en tiempo de crisis

Jueves 28 de mayo del 2009 | 07:11

Sin llegar a ser sobón, lo ideal es tener una relación cercana y de confianza con el jefe, de quien dependerá, en primera instancia, que nos quedemos o no. Si quedó desempleado, evite tomar decisiones equivocadas y planee su recolocación.

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Por Alejandra Costa La Cruz

La economía se desacelera y, pese a que las cifras parecen solo eso, números, esconden a muchos cabizbajos desempleados que aparecieron en la lista negra de reducción de personal de su empresa. Para evitar correr esa suerte, primero debe entender que el principal responsable de que usted conserve su empleo es, precisamente, usted.

Así lo plantea Inés Temple, presidenta ejecutiva de DBM Perú y DBM Chile, cuya primera recomendación para los que aún conservan su trabajo es tener claro que su puesto nunca está seguro y que deben tomar todas las precauciones para evitar que piensen en uno al momento de decidir una reducción por la crisis.

Eso sí, advierte que el despedir personal debe ser la última opción de recorte de costos para una compañía pues “el talento perdido no se puede recuperar y las condiciones del mercado pueden cambiar rápidamente”.

“Lo primero es estar consciente de que uno vende sus servicios profesionales y que no le pagan por ir a trabajar, sino por generar resultados y agregar valor. Por eso, la persona tiene que conversar con su principal cliente, su jefe, para definir claramente qué debe mejorar, qué se espera de él, qué valor debe agregar, restableciendo o fortaleciendo la relación con él”, explica.

CREAR CONFIANZA. Sin llegar a ser sobón, lo ideal es tener una relación cercana y de confianza con el jefe, de quien dependerá, en primera instancia, que nos quedemos o no.

“Si tu jefe no confía en ti, tu nombre va a estar en la lista si se tiene que hacer un eventual recorte. Y esa responsabilidad no es del jefe, es de uno. Lo que debes crear con tu jefe es la sensación de que están al mismo lado de la mesa; no puedes estar enfrentado con él”, recomienda Temple.

Para lograrlo, lo básico es tener una actitud positiva y demostrar que uno se preocupa por que la empresa también sobreviva a la crisis.

“La decisión de despedir a alguien es muchas veces subjetiva, aunque no parezca justo. Por eso también hay que establecer buenas relaciones con toda la gente de la organización, con otras áreas, ofrecerse para proyectos, preocuparse de que su reputación sea de una persona seria, trabajadora, responsable, confiable”, aconseja.

MANTENERSE EMPLEABLE. DBM Perú, empresa de gestión del capital humano, promueve el concepto de empleabilidad, el mismo que, según Temple, “es aún más importante en tiempos de crisis”. En resumen, mantenerse empleable es mantenerse atractivo para el mercado laboral.

Según la ejecutiva, para lograrlo se debe, primero, tener habilidades vigentes y resultados y logros satisfactorios. Lo segundo es tener contactos y relaciones, para lo cual se requiere hacer un esfuerzo, porque comunicarán lo tercero: nuestra imagen y reputación.

“Tener contactos no significa tener vara o un primo gerente, sino tener amigos, gente para la que trabajaste antes, que te respeta, que conoce lo que haces y con la que tienes una relación vigente y que sabe que eres un buen profesional”, aclara.

¿Y SI ME DESPIDIERON? Si los consejos llegaron muy tarde y, lamentablemente, su puesto fue recortado, debe tener en claro las cosas que debe y no debe hacer para recolocarse en un promedio de seis meses. “No hay que tomar decisiones equivocadas en los primeros días, como irse de viaje y desaparecer del mercado, poner el primer negocio que se le ocurra, hablar mal de la empresa, empapelar las calles con un currículum mal hecho o llamar a amigos para pedirles trabajo”, critica.

Entonces, ¿qué hacer? Primero, reconocer que estamos en una fase de duelo y que va a tomar un tiempo recuperarnos. Luego, concentrarnos en qué vamos a hacer, completando un análisis de nuestras fortalezas, debilidades y logros, lo que sabemos hacer y lo que nos gusta hacer.

Roxana Lingán, de Talent Consulting, sugiere identificar las oportunidades que estén asociadas con nuestro perfil de competencias, para luego desarrollar un plan de comunicación, a través de nuestra hoja de vida o currículum vítae, que debe reflejar el conocimiento de nuestras habilidades laborales y de nuestro nivel de empleabilidad.

Temple recomienda, después, armar una lista de redes de contactos, prepararse para entrevistas –incluso filmarse– y, cuando sienta que el duelo ha pasado, puede iniciar una campaña que empieza por hablar con sus contactos, no para pedir trabajo, sino para pedirles información sobre las oportunidades que ya identificó. “Ellos son nuestros vendedores, no nuestros clientes”, dice la ejecutiva.

Asimismo, Lingán aconseja que se evite dar información en el currículum que no se ajuste a nuestras capacidades. “El 70% de los postulantes manipula sus perfiles para hacerlos más compatibles con la posición que están buscando, pero eso solo genera una pérdida de tiempo y de dinero a la empresa y prolonga la falta de ingresos fijos del postulante”, comenta.