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"Blanca Varela fue un ser excepcional"

Viernes 13 de marzo del 2009 | 09:44

El escritor Mario Vargas Llosa recuerda a la poeta fallecida en la víspera como una persona fina, sensible, creativa y dueña de una gran modestia para hablar de su creación literaria. “Las pocas veces que se presentó en público le costó muchísimo”, destacó.

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El escritor Mario Vargas Llosa lamentó hoy la partida de la poeta peruana Blanca Varela, a quien consideró “un ser excepcional”, cuya amistad enriqueció a las personas que pudieron disfrutar de ella.

Varela, una de las escritoras iberoamericanas más representativas de la segunda mitad del siglo XX, falleció ayer en su casa de Barranco, a los 82 años de edad, víctima de una larga enfermedad. La autora nacional fue galardonada con los premios más importantes de la poesía escrita en español.

“Fue un ser encartador, de inmensa generosidad y muy discreta para hablar de lo más original y rico que tenía: su poesía. Un ser fino, sensible creativo y con una discreción que no he visto en otro autor para hablar de su obra. Lo evitaba, no se sentía comoda. No solo era modestia, era algo más profundo. Daba la impresión que cuando hablaba de su poesía hubiera querido ser invisible”, resaltó en RPP.

En vida, Varela demostraba una parquedad que muchos confundían con dureza, pero
Vargas Llosa señaló que esta imagen de la autora de Canto Villano (1978) se debía a que detestaba el oropel y siempre huía de la publicidad. Es más, resaltó, las pocas veces que se presentó en público le costó muchísimo.

“No le gustaba hablar de sí misma, pero podía ser locuaz y divertida contando anécdotas de su vida de Europa a sus amigos. Estuvo con el grupo de los existencialistas en Paris, pero era incapaz de jactarse de eso. Pasó por la vida dejando simpatías, admiración, cariño y creo que ninguna enemistad. Es un ser insólito”, destacó.

Vargas Llosa refirió que la conoció cuando estaba en la universidad y que demostraba generosidad para hablar de la poesía o literatura de otros. “Yo tengo cartas de Blanca comentado las cosas que escribí, que son de una gran agudeza e inteligencia. Tenía una gran cultura y como los verdaderamente cultos no la exhibía, pasó a ser parte de su personalidad”, dijo el autor de La fiesta del chivo.