05.MAR Martes, 2024
Lima
Última actualización 08:39 pm
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Opinión

Desde ayer entró en vigencia el Acuerdo de París cuyo objetivo medular es contener el calentamiento global hasta 1.5 °C por encima de las temperaturas medias globales previas a la era de la industrialización. El acuerdo es una plataforma a la que se le incorporan países y reglamentos cuyo propósito es alcanzar el objetivo.

Más allá de la discusión de si es el hombre, la naturaleza o ambos, los instrumentos de medición de temperatura del mar y del aire, de concentración de CO2, de nivel del mar y otras variables muestran una continuidad en la misma línea. A estas alturas del partido, es una perfecta estupidez no hacer caso a estas señales e insistir en el modelo de quema de combustibles fósiles. No nos podemos dar el lujo de seguir deteriorando la calidad y composición de nuestra atmósfera y de nuestros océanos.

La temperatura de la Tierra está ya alrededor de 0.5 °C por debajo de la meta planteada. El Acuerdo de París y todo lo que de él derive serán instrumentales en la forma de hacer política, negocios y vínculos sociales en el siglo XXI. Sin embargo, si no se consolida el aspecto educativo de este tema (y los medios tienen una labor que hacer) las metas no se van a cumplir ni de cerca. Para la mayoría de gente, el problema no está interiorizado.


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