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Sí se puede: Daniel Ahmed y la transformación del fútbol peruano [ENTREVISTA]

¿Cómo se relaciona la presencia de Venezuela en una final mundialista con el presente desalentador del fútbol peruano?

Daniel Ahmed lidera la Unidad Técnica de menores de la Federación Peruana de Fútbol. (Perú21)
Daniel Ahmed lidera la Unidad Técnica de menores de la Federación Peruana de Fútbol. (Perú21)

Felipe Casapia Coello

@felipecasapia

De rodillas sobre el césped, Rafael Dudamel agradece la influencia divina. Venezuela es finalista del Mundial Sub 20, en Corea del Sur. El estratega de la selección vinotinto, víctima de una incontenible emoción, se dirige al cielo y decora un panorama que parece milagroso, pero es terrenal: la exitosa cosecha de un proceso.

La celebración venezolana, a todo color, contrasta la opaca depresión en la que se encuentra inmerso el fútbol peruano. Sin embargo, solo existe una justificación para ambas realidades. Daniel Ahmed, jefe de la Unidad Técnica de la Federación Peruana de Fútbol, explica la relación en diálogo con Perú21.

“¿Qué está pasando? —reflexiona Ahmed entre pizarras acrílicas repletas de apuntes, en la Videna, donde se construye el único camino de cambio para la transformación del fútbol peruano— Acá lo tengo más graficado. Mirá”:


Fórmula del Desarrollo Deportivo del Fútbol profesional. Nótese la población juvenil de Venezuela hasta el 2016: 5 500 jugadores. Ahora compruebe la realidad peruana. (FPF)

“Elaboramos una estadística que analiza clubes de primera, segunda y tercera división de los diez países de Sudamérica, cuantos equipos profesionales posee cada país y cuantas categorías menores tiene cada equipo; hablando siempre a nivel de fútbol juvenil, que son chicos de 13 a 20 años”, indica.

Ahmed luce sobre su escritorio la conexión que existe entre logros de cada país con el tamaño de la población juvenil de los mismos. Un análisis contundente.

¿Por qué nos cuesta tanto competir a nivel internacional?

- Acá la historia empieza antes. La fortaleza del fútbol profesional de un país depende directamente de la base formativa y la línea de carrera del fútbol juvenil. Nosotros hace 30 años, ya sea a nivel de selecciones mayores, juveniles, y clubes profesionales, tenemos una estadística que es muy pareja, a no ser de alguna u otra excepción como la clasificación de la Sub 17 en el 2007, o Cienciano. La estadística demuestra que hay un problema de base que hace que el resultado sea siempre el mismo, que no seamos competitivos, y está ligado con la población que el fútbol de un país tiene a nivel de juveniles, que se desprenden de los equipos profesionales. Hasta que no tengamos 16 equipos de Primera, 16 equipos de Segunda y 16 equipos de una tercera categorías, todos con entre cuatro y seis categorías menores, es imposible. Cualquier otro resultado va a ser un milagro y no la consecuencia de un proceso y una estructura.

¿Cuál es nuestra realidad en ese sentido?

- Hasta el 2016, teníamos cinco equipos en Primera con seis categorías y uno en Segunda, que era Cantolao. Esa era toda nuestra población, que nos daban 900 jugadores, contra 12 400 de Argentina o 5 500 de Venezuela. La consecuencia de la población argentina, por ejemplo, desde 1990 a la fecha, son nueve copas Libertadores, nueve Sudamericanas, dos Copa América, siete accesos a mundiales, dos a mundiales sub-20 y 12 sub-17. Esto es lo neurálgico, de acá se desprenden otros temas como la infraestructura, organización de torneos y competencias, pero esto es fundamental. Si se crea línea de carrera profesional, inmediatamente se crea un organigrama y una estructura deportiva. Esa estructura deportiva, en este caso, reglamentada por licencias, obligan a tener profesionales titulados, entonces el tema formativo empieza tomar otra forma. Quiere decir que los que norman el crecimiento de un país en lo futbolístico, a nivel profesional, son los clubes profesionales.

(…) La FPF tiene que hacer su rol, que es crear campeonatos nacionales, como ahora se están creando. Crear el soporte a los clubes profesionales a través de licencias y reglamentar lo que tienen que hacer, buscar el talento en todo el país. Todos esos mecanismos se han encendido, ahora es proceso que tiene que empezar a caminar.

Decir que el futbolista peruano no tiene carácter o mente para sobresalir se ha convertido en una muletilla…

- Es mentira que el peruano no tiene mente. Si no lo trabajaste con fuerza desde los 12 o 13 años hasta los 20, tampoco mentalmente, ni en fundamentos técnico-tácticos, o en la parte médica… ¿cómo se pretende que no sea débil?, si no está formado y no le diste ningún arma cuando otros países sí lo hacen. Este es un tema de conocimientos de aprendizaje, de formación. Proporcionalmente a lo que formemos a un joven, va a estar su fortaleza o debilidad mental.

¿La capacidad o liderazgo de un DT puede suplir las carencias mencionadas?

- Generalmente se busca que que haya un plantel milagroso y un entrenador milagroso que tomen un equipo y de golpe lo lleven a un mundial, cuando eso no existe. A nivel de clubes también. La consecuencia de que un equipo sea competitivo a nivel internacional es producto de todo el trabajo previo en menores. Si encontramos el talento y le damos las posibilidades de desarrollo, esta historia pasa a ser un tema matemático: es la cantidad de jugadores con formación para alta competencia que va a permitir una buena elección de jugadores competitivos para un entrenador. La mayor experiencia de mi ciclo en Sporting Cristal es que lo más importante en un entrenador es saber elegir los jugadores. Si un medio no ofrece una población importante de jugadores al técnico para realizar una elección dentro de una competencia internacional, es imposible que el entrenador triunfe. Puede potenciar pero no va a tener las mismas armas que en otros países han desarrollado, entonces ahí está planteada la problemática.


Ahmed dirigió a Sporting Cristal entre 2014 y 2015. Conquistó el título nacional en su primer año como técnico rimense y fue subcampeón en la temporada posterior. (USI)

“Nuestro problema no son los jugadores que no tienen mente, ni los jugadores que no se cuidan o los entrenadores que no consiguen objetivos. Es un problema de base. Si construimos la estructura nos va a dar jugadores con mente, formados con un nivel de alta competencia, y nos va a brindar entrenadores que ahí sí van a quedar en evidencia si no desarrollan bien su trabajo, porque tienen todas las armas para vencer al rival, pero no las saben emplear, entonces ahí va a haber una evaluación más justa de jugadores y entrenadores”.

¿El tema presupuestal es una justificación simple?

-Para mí es una excusa. A nivel televisión, los clubes peruanos reciben más ingresos que los uruguayos y paraguayos, pero esos recursos allá los redistribuyen en un porcentaje importante a sus categorías menores, porque sustentan su potencial ahí. Uruguay es uno de los países más vendedores de jugadores en el mundo y son poco más de 3 millones de habitantes, y la economía de esos clubes se sostiene a través de menores. Pero esto no es un tema de Uruguay, es un tema mundial. No hay estructura de fútbol profesional que no se sostenga desde las bases.

¿Realmente es destacada la riqueza técnica del jugador peruano?

- Sí. El jugador peruano instintivamente siente el balón, la técnica, el juego, pero atrás de esa técnica existe un fútbol actual que exige dinámica, esfuerzo, conocimientos de fundamentos para que después todo realmente funcione. El joven no va a trabajar de fútbol, va a trabajar del puesto en el que juegue y cada puesto es un oficio que aprender, porque tiene fundamentos diferentes a otros puestos. Entonces la idea es capacitarlo durante sus años formativos en el puesto que está preparado para desempeñar de acuerdo a sus características. Así, entre los 18 y 20 años, el chico ya conocerá entre ocho y diez fundamentos claves de su posición.

(…) Para un marcador central, por ejemplo, resolver situaciones de 1 vs. 1, juego aéreo, no perder la pared, salidas controladas; son especialidades de cada puesto y eso hay que enseñarles, para eso son los programas formativos, y si un chico no tiene esos recursos llega con muchas deficiencias… si no se trabajaron todas las áreas físicas, mentales y médicas, en este caso mediante lo nutricional, llega con deficiencias.

“Hoy en Perú tenemos el talento, pero si no lo formamos es lo mismo que nada. Es una semilla que tiramos en una baldosa, y al no tener tierra, no va a germinar nunca”

¿Qué representa el fútbol peruano?

- El fútbol peruano es un gran motor social. El año pasado recorrimos todas las regiones del país y hemos comprobado la influencia que tiene la FPF a través del fútbol. Ese gran alcance, lo que hace es crear una gran responsabilidad porque el fútbol pasa a ser como una escuela, que debemos organizar y formar de tal manera que eduque jóvenes no solo para el fútbol competitivo, sino para la sociedad.

Si el fútbol es reflejo de la sociedad, ¿qué es lo peor que se filtra?

- Acá siempre hay informalidad, y pienso que no es producto del pueblo, sino del gobierno. Las sociedades se crean y se gestan en el orden a través de las normativas y de los entes que las dirigen. En este caso, en el fútbol, la FPF está haciendo ese gran esfuerzo para crear instituciones formales, espacios de dirección, que tengan profesionales a cargo, justamente para empezar a normar el fútbol y desaparecer lo informal. Ese es el único camino de cambio.

¿Cómo se plantea mejorar el campeonato local?

- Ese es un punto de toda la transformación del fútbol peruano. Estamos en la búsqueda de un torneo que sea más placentero, creando un cambio en las infraestructuras de los estadios y estableciendo normativas a través de licencias para que los escenarios cumplan los estándares que la Federación exige. Por otro lado, en el formato de campeonatos, buscamos una competición que genere expectativa, que la gente sienta que su equipo tiene vida. Se planteó crear más playoffs, que en definitiva se redujo un poco esa idea. Ahora con el tema de los huiacos se tuvieron que mover partidos a mitad de semana, pero se ha buscado que se juegue siempre los fines de semana, no domingo-miércoles. Esa es una asignatura pendiente que mejorar.

¿Por qué la actual selección mayor demuestra competitividad en las Eliminatorias con este presente?

- El tema de la selección tiene que ver con una elección y un seguimiento muy minucioso de Ricardo Gareca y su equipo de trabajo respecto a la elección de jugadores. Queda demostrado, y esto Gareca mismo me lo ha dicho, que al armar una selección entre quince generaciones uno puede llegar a conseguir jugadores competitivos con mucho esfuerzo o buen ojo. Por otro lado, el equipo que hoy juega la Eliminatoria es muy joven, y eso también es una desventaja porque tendríamos que tener categorías de jugadores en toda su extensión con mayor población para poder elegir. Sin embargo, lo que también nos dice es que con una fábrica que todavía no trabaja como debería hacerlo, aún tenemos jugadores que nos permiten ser competitivos, entonces esa es una luz de esperanza que si este cambio propuesto por la FPF se realiza —normar la sociedad futbolística—, los objetivos podrán cumplirse a plenitud, de forma irreversible, pero no pueden cambiarse las políticas.

¿Cuál es la importancia de medidas como la bolsa de minutos?

- Siento que no hay cultura de menores en el país y ese es uno de los grandes temas que estamos desarrollando en el proceso. Hoy la mayoría de los clubes profesionales no tiene la conciencia clara de que su principal patrimonio está en los jugadores que nacen en su club, y al no tenerla, no está la predisposición para darle lugar a un juvenil para que compita. La bolsa de minutos obliga a que eso ocurra. Calculamos que dentro de tres o cuatro años, al existir una cultura de menores en los clubes, será una iniciativa propia de cada club.

¿En qué trabaja la Federación Peruana de Fútbol para revertir el panorama?

- Veo un camino de esperanza grande que se ha iniciado descentralizando el país. Hoy el fútbol peruano tiene un torneo nacional con todos los equipos profesionales, que dura todo el año e incluye a 48 equipos de todo el país. Tenemos un proyecto con el que este año vamos a tener 28 Centros de Desarrollo, 24 en cada una de las regiones y cuatro en Lima, que se encargan de la búsqueda de talento. Después se están desarrollando áreas de desarrollo humano y también un área educativa que se ha creado en forma urgente, donde ofrecemos un curso online a 170 entrenadores de todo el país, incluidos los de equipos del fútbol profesional y todos los entrenadores de los Centros de Desarrollo, con el objetivo de avanzar rápidamente en el gran atraso que tenemos. Son muchos proyectos que ya están funcionando pero van a necesitar un proceso. Tenemos en primer grado a los entrenadores y a los jugadores, tenemos que esperar que terminen la primaria y pasen a un nivel superior.

(…) Ese es el proceso que ha llevado Venezuela en el pasado, que después de ocho o nueve años, está clasificando a los mundiales juveniles, exportando jugadores a Europa. Todo es consecuencia de un proceso y un proyecto serio. Si no existe eso, no hay soluciones mágicas, inmediatas o milagrosas. Un chico de 12 años del Cusco podrá tener línea de carrera en el fútbol profesional a través de Garcilaso, en este caso que está en primera, o Cienciano cuando también se incluyan clubes de Segunda, sin alejarse de la principal base formativa que es la familia. Ese es el futuro del Perú.

¿Qué cambios se incluirán en el proyecto para el próximo año?

- Se agregará la categoría sub-13 a la sub-15, sub-17 y la Reserva, que es como una sub-20, y con eso tendríamos una línea de carrera completa en cada club profesional del país cubierta desde los 13 a los 20 años, sin huecos formativos. También se buscará que los clubes de Segunda División tengan por lo menos dos categorías menores. De esta manera, tendríamos 16 equipos de Primera División con menores y 16 equipos de Segunda, con lo que llegaríamos a 32 equipos profesionales en el 2018, de lo que eran 6 en el 2016. Sería un avance en la población de línea de carrera muy importante. Luego en el área de desarrollo humano, la idea es contar con centros especializados en diferentes puntos del país para aplicar el plan formativo a nivel integral de las personas. Asimismo, en el área educativa se va a extender el programa formativo a 170 entrenadores más. Son muchos focos de desarrollo. Este año empezamos con los Interescolares regionales y estamos cerrando un acuerdo con el Ministerio de Educación para tener incidencia en esos torneos para un rastrillaje aún más fino a nivel país en la búsqueda de los talentos. Vamos a estar en contacto directo con los preparadores físicos de cada colegio.


Asumió la dirección técnica en las selecciones nacionales sub-20 y sub-18, entre los años 2012 y 2013. (USI)

“Es una responsabilidad que a veces acosa”

¿Cómo definiría esta etapa de su carrera?

- Es una devolución a una sociedad que me otorgó mucho, un tema social que como persona me inspira, porque existe un compromiso con miles de jóvenes, que en definitiva, son los que construyen una sociedad futura. Incluye también la docencia, que me gusta, pero lo siento con un objetivo a cumplir en cuatro años, cuando el fútbol peruano ya esté encaminado desde sus bases. Estoy totalmente convencido que ese es el problema. Si tomamos el buen rumbo, la visión a futuro va a ser mucho más cómoda y fácil de transitar para un pueblo futbolero que está soñando con que eso suceda. Ese sueño no está en una selección momentánea, sino en la construcción de un proyecto profundo.

¿Está afrontando su proyecto más ambicioso?

- Un proyecto deportivo de un equipo profesional es distinto, en cambio acá está en juego el futuro de un país. Es una responsabilidad que a veces acosa. Lo otro es más un tema personal del fútbol profesional, que es un mero resultado. Esto es otra cosa, tiene un contenido social, un cambio cultural, es algo que parte del fútbol pero encierra otras cosas.

¿El próximo paso es la selección mayor?

- Cuando vine la idea era firmar un contrato por siete años, cuatro en el desarrollo del fútbol y los otros tres para dar un paso en la selección mayor. Yo pedí que fueran cuatro años en el desarrollo y que después veamos. Me parece hasta irresponsable plantearse un objetivo posterior cuando todavía el anterior no se cumplió, sería algo incómodo. Si esto funciona funcionará lo otro, sino va a ser lo mismo de siempre. No vale la pena ni pensarlo.

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