08.MAY Sábado, 2021
Lima
Última actualización 08:39 pm
Clasificados
Opinión

Indecopi sancionó a cadenas farmacéuticas por concertar aumentos de precios, práctica sancionada porque afecta la competencia en detrimento del libre mercado y los consumidores. Estas cadenas consiguieron sobreganancias a costa de otras farmacias y de miles de ciudadanos que pagaron sobreprecio.
Valga el ejemplo para relativizar un mito instalado desde hace cerca de 30 años en el Perú y parte de Occidente: todo lo privado es eficiente y beneficia a la sociedad y las personas; por tanto, es siempre superior a lo estatal y lo público. Más aun, todo debería ser privatizado.

Es tal el poder que han adquirido estos grupos empresariales que hoy, rompiendo un principio del viejo liberalismo, defienden los monopolios y están en contra de regular las fusiones, a pesar de que, como en el caso denunciado, los grandes se imponen no necesariamente por ser más eficientes, sino solo más fuertes. De hecho, poco después de que Indecopi empezara a investigarlas por concertar precios empezaron a fusionarse, con lo cual el mercado está más concentrado que antes.

Otro asunto que el mito esconde es el alto impacto de las empresas privadas en lo público. Esto es clave; por eso, el Estado puede y debe, en ciertas circunstancias, regular. El impacto es crucial cuando crea empleo, mejora la productividad o amplía el mercado; pero, simultáneamente, ¿alguien cree que en la última gran crisis del capitalismo occidental (2008-2009) solo perdieron los privados? ¿No fue una hecatombe contra los puestos de trabajo y los ahorros personales? Cuando en EE.UU. o Alemania el Estado socorrió al sistema financiero, ¿no se usó el dinero de todos los norteamericanos y alemanes? ¿No se les sacó dinero del bolsillo? Evidentemente, sí.

En síntesis, sería bueno terminar la división maniquea entre Estado e inversión privada, o entre regulación y mercado. Estos discursos, sean de izquierda o derecha, son pura ideología. La economía es crecientemente una combinación de cuotas de lo privado y lo público, según las circunstancias y exigencias.


Si te interesó lo que acabas de leer, recuerda que puedes seguir nuestras últimas publicaciones por Facebook, Twitter y puedes suscribirte aquí a nuestro newsletter.