18.MAY Martes, 2021
Lima
Última actualización 08:39 pm
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Opinión

“Históricamente la izquierda no ha mostrado unidad, salvo un buen ensayo con Barrantes”.

La accidentada salida de Yeni Vilcatoma de Fuerza Popular ha provocado un paso apuradito en la discusión de una iniciativa que prohíba el denominado transfuguismo. Este término inaugurado en la década del fujimorismo por la compra de congresistas ha continuado en los sucesivos regímenes, con otras motivaciones, aplicándose en su máxima expresión durante el quinquenio anterior.

De 47 representantes quedaron 27, una verdadera estampida. En el caso del nacionalismo, no fue por dinero, sino por la traición política de su líder. En este periodo que recién empieza, también el partido de gobierno (PpK), aunque sin llegar la sangre al río, ha mostrado diferencias en votaciones que no son de conciencia. Cinco representantes desafiaron la recomendación del presidente Kuczynski de votar en el sentido mayoritario por el defensor del Pueblo aduciendo que no eran soldados ni estaban sujetos a mandato imperativo, lo que es cierto. Pero las rajaduras se notan y en algún momento cercano pueden evidenciar enormes grietas.

El Frente Amplio no se escapa, aunque a la ciudadanía no le sorprenda, porque históricamente la izquierda no ha mostrado unidad, salvo un buen ensayo con Alfonso Barrantes hace décadas. La pregunta es si el miedo a un festival de fugas, saltos, cambios de partido o conformación de nuevos grupos es lo que motiva la premura en aprobar una ley contra el transfuguismo.

Ponerle un candado parlamentario para que los congresistas queden amarrados a las ‘patas partidarias’, ¿es necesario? ¿No es más lógico fortalecer con otras medidas la estructura de los partidos políticos?

Solo 30 de 130 congresistas están inscritos en sus respectivos partidos. ¿Qué vínculo estructural puede haber entre estos legisladores si ni siquiera pertenecen formalmente a sus movimientos partidarios? La impresión que me queda es que otra vez se toma el rábano por las hojas. Las infecciones se curan con antibióticos, no con ‘curitas’.


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