08.MAY Sábado, 2021
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Última actualización 08:39 pm
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Opinión

El llamado informe Bernales sobre las irregularidades de los ascensos en las FF.AA., principalmente en el Ejército, durante el gobierno de Ollanta Humala merece el reconocimiento de las fuerzas democráticas, que deberíamos ser mayoritarias. Infelizmente no es así. No fue el prestigioso jurista quien analizó lo ocurrido durante ese malhadado régimen. Qué va, fue una comisión, designada con acierto por el presidente Kuczynski, integrada por miembros de las FF.AA. en retiro.

Hoy, el Perú está atravesado por el escándalo Lava Jato. La corrupción brasileña llegó a nuestro país involucrando a prácticamente todos los sectores políticos y de la sociedad civil. Brasil, conocido como el país más grande del mundo, también gestó la corrupción más descomunal del planeta. Odebrecht, que se va revelando como el cerebro de este perverso diseño, creó su División de Operaciones Estructuradas, vaya nombre siniestro. Nuestro país no puede dejar de sancionar a profundidad esta corrupción que abarca varios períodos gubernamentales, pero tampoco podemos perder de vista otros actos de corruptela como el caso Belaunde Lossio o los ascensos fraudulentos detectados por la llamada comisión Bernales.

El trabajo realizado por esta es impecable, desapasionado y veraz. Ha reconstruido documentos que se quemaron en el 2012, piromanía que no fue sancionada. Lo más importante de esta investigación es haber desnudado la seudolegalidad que quisieron imprimirle Humala y Cía. a los ascensos. Decretos del Ejecutivo y un Parlamento servil “beatificaron” un irregular manejo, destinando un 3% de la evaluación a la opinión de un consejo tan arbitrario como misterioso. Bastó ese porcentaje para hacer, deshacer y favorecer.

Por eso, que el llamado Comité Consultivo del EP envíe un documento de queja al Mindef sobre el trabajo de la comisión Bernales indica que el Ejército cree que es deliberante. Y ello va contra la Constitución. No sabemos si busca presionar al titular de esta cartera o cuál será el propósito, pero es evidente que quiere sentar una posición. El informe Bernales propone revisar los ascensos en el EP. Dentro de una lógica constitucional y jurídica es procedente. De lo contrario, estaría avalándose un acto irregular y, sobre todo, ilegal.

El Ejecutivo no debe alarmarse por el disgusto de las botas, lo ampara la Constitución. Una regla de oro de toda democracia señala que el sector militar se subordina al poder civil. Dejar de lado este importante análisis que muestra cómo el Ejército fue manejado como una chacra de Humala y Cía. demostraría que el Ejecutivo es débil. Asimismo, que hay cierta tolerancia o pacto con el anterior régimen, detectable en otros ámbitos. Ya el Congreso tuvo que exigirle al Ejecutivo que informara sobre la realidad que nos dejó el humalismo. Cada vez que se indaga al respecto vemos que en educación, salud o inversión pública la situación es desastrosa e implica corrupción.


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