18.MAY Martes, 2021
Lima
Última actualización 08:39 pm
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Opinión

“Como los delincuentes avezados que rompen las piernas a sus víctimas, el pasquín destruye honras. Luego, así me lo cuentan, te echan a los ‘twitteros’ para que te demuelan, amparados en el más cobarde anonimato”.

En un reciente artículo escribí sobre lo estupendo que es el by-pass de 28 de Julio para llegar al Centro de Lima. Mis amigos me llaman para advertirme de una campaña de demolición e insultos a mi persona en un, dizque, periódico digital. Afortunadamente no tengo Facebook, ni Twitter, pero ellos me informan que un miserable me “denunció”, afirmando que laboraba para la Municipalidad de Lima. He realizado dos trabajos de edición puntuales hace algún tiempo.

Hace 30 años que hago periodismo decente. No tengo arte ni parte en esa gestión y/o política municipal. Pero a partir de ahí comenzó una feroz campaña de ataque y acoso en el pasquín digital.

Me dicen que su dueño es Rolando Toledo, que posee otros medios digitales y hace campañas ofensivas e insultantes contra muchas personas. Como los delincuentes avezados que rompen las piernas a sus víctimas, el pasquín destruye honras. Luego, así me lo cuentan, te echan a los ‘twitteros’ para que te demuelan, amparados en el más cobarde anonimato. Y, al parecer, las publicaciones de Rolando Toledo se especializan en campañas, al más puro estilo de Ramírez Erazo o Montesinos. Recuerdo que a Gustavo Mohme lo presentaban como amanerado y a Alberto Andrade como putañero. Me refieren que se me acusa de vendida y piden que no reaccione porque, si no, será peor.

También me comentan que Rolando Toledo es dueño (en tiempos de Internet libre) del dominio pe. Y que por todo lo que es gob.pe o edu.pe dicen que cobra jugoso billete. Ese dinero alimentaría a sus contratados. A la vez, me informan, recibe dinero del Ministerio de Educación –al que defiende– y que contrató, por lo menos, a uno del equipo de Rolando Toledo. También tuvo contratos con la gestión municipal anterior. Dicen que deben de haber sido abultadísimos, porque la defensa es sangrienta y que poco menos se me acusa de haber incendiado Cantagallo.

Un amigo ‘busquilla’ anota que no hay dirección donde quejarse de las campañas del pasquín, que además con su nombre denigra la anatomía femenina y en el colmo del paroxismo adicionaron un logo: útero con clítoris. Agrega que figura el nombre de una agencia de publicidad y que esta contrató con el Viceministerio de Interculturalidad. También le sorprende el desparpajo del pasquín de Rolando Toledo, brinda asesoría para quejarse de una radio donde trabaja un conductor al que abomina. Se llama, dicen, “Guía para denunciar a Radio Capital si sus programas o sus locutores te ofenden”. ¡Qué cuajo!, exclaman mis allegados.

Ellos sostienen que, cuando alguien se queja de estas publicaciones basura, Rolando Toledo se lava las manos cual Poncio Pilato, asegurando que no controla nada. Me piden mis amigos que saque las fichas de registros públicos, que averigüe si tienen personería jurídica, cuántos contratos tienen con el Estado, cuánto les paga este y si es un negocio que da dinero.

Mi madre, abogada activa, me enseñó que mis derechos terminaban donde comienzan los derechos de los demás. En la sucia realidad descrita solo hay atropello a los derechos civiles y constitucionales. No transito por las cloacas. Organismos como Transparencia, Proética, la Defensoría del Pueblo y otros, ¿PPK?, deben estar interesados en que no se repita la prensa chicha o el estilo Orellana. Use el by-pass de las afrentas, llegará al centro rápido. Pero no olvide que en la hora punta todos los gatos son pardos.


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