29.FEB Jueves, 2024
Lima
Última actualización 08:39 pm
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Opinión

La vulnerabilidad que tiene el Perú –como cualquier otro país– a la falta de regularidad en las lluvias es tremenda.

Miles de agricultores presionan hoy a sus autoridades para declarar en emergencia la agricultura en sus ámbitos. No obstante que esto no mitigará en mucho los impactos allí donde se presentan.

Más allá de las mejoras en las prácticas de riego y disminución en la notable inequidad que hay en la repartición del agua en nuestro mundo agrario, mucho ayudaría empezar a entender los patrones del clima global y regional que condicionan el buen desempeño de nuestra temporada de lluvias.
Lo que sabemos es que La Niña generalmente favorece a la temporada de lluvias y El Niño la desfavorece.

No obstante, debe haber –y hay que estudiarlos– algunos otros patrones que hay que reconocer, que seguramente condicionan la magnitud y oportunidad de las lluvias estacionales.

Sería estupendo que el actual y modernizador Gobierno del Perú comprometa a sus instituciones científicas –léase Senamhi e IGP– a emprender el difícil pero necesario esfuerzo de pronosticar la temporada de lluvias. Ese y ningún otro es el más importante pronóstico climático que se necesita en el Perú.


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