26.SEP Sábado, 2020
Lima
Última actualización 08:39 pm
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Opinión

Son preocupantes las percepciones del público respecto al trabajo de la prensa en el Perú, según la encuesta Pulso Perú, realizada por Datum, que publicó Perú21 el viernes último. A la pregunta de si la prensa en el país es objetiva con sus investigaciones o siempre se parcializa a favor de algo o alguien, el 72% opina que se parcializa, 19% que es objetiva y 9% no sabe o no contesta.

A la interrogante sobre si cree que la prensa busca dar la noticia tal como es o si busca generar escándalo con esa misma noticia, el 73% opina que es lo segundo y el 18% que se da la noticia tal cual. Otra vez 9% no sabe o no responde.

Más serio incluso me parece que 67% piense que, al investigar, la prensa se parcializa a favor del Estado para no perder contratos de publicidad. El 23% cree que ello es falso y el 10% no opina al respecto.

Recordemos que es un escenario de percepciones, no de realidades, pero algo deben hacer los medios, sus periodistas y sus propietarios para que ese concepto que tienen de la prensa cambie hacia algo mejor, especialmente en estos tiempos de redefinición del ejercicio periodístico y de los formatos ante los desafíos que plantea el consumo a través de Internet y plataformas digitales.

Ahora bien, en qué habrán pensado cada una de las 1,202 personas entrevistadas para este sondeo al mencionárseles la palabra prensa en los diferentes puntos del país, en zonas urbanas y rurales: ¿el conjunto de todos los medios de comunicación?, ¿solo diarios impresos?, ¿lo que escuchan por las radioemisoras de su localidad?, ¿lo que ven en la televisión?, ¿lo que ven en las redes sociales?, ¿lo que buscan en Internet?, ¿incluirán en ese concepto programas deportivos y de farándula?

Al momento de leer la encuesta, usted debe entender que, al ser nacional, no todos consumimos el mismo paquete de medios ni la misma prensa. Me pregunto entonces si cabe hacer generalizaciones. ¿Acaso estamos todos en el mismo saco?

Por el caso Odebrecht, el año se ve crítico para la política peruana, pero también plantea retos importantes en el tratamiento periodístico: centrarse en lo fundamental y no perderse en lo anecdótico o accesorio; ser transparentes en cuanto a los intereses o sociedades empresariales que pueden tener accionistas del medio de comunicación; ser transparentes si eres un periodista o analista que ha trabajado de alguna forma para la empresa brasileña o los consorcios de los que formó parte; evaluar y ser claros con los conflictos de intereses y abstenerse de ser el caso.

Perú21 tiene un conjunto de principios rectores y un decálogo de la redacción, puntual y claro. Su estricto cumplimiento –que en verdad debería caracterizar cualquier labor periodística– debe influir en hacer la diferencia, pues no todos estamos ni podemos estar en el saco de la prensa parcializada o escandalosa.


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