26.SEP Sábado, 2020
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Opinión

“El Perú aún está muy atrasado en ciencia y tecnología. Vigilar la administración del presupuesto limitado que aún se le asigna no me parece un exceso”.

El domingo 9 de octubre, Perú21 publicó en su aún novísima sección Mujer21 la historia de la doctora Gisella Orjeda, bióloga y genetista, presidenta de Concytec, como un símbolo de la conquista femenina peruana en la ciencia. Dos semanas después, el diario publicó la denuncia que enfrenta la funcionaria en el Congreso por supuesto conflicto de intereses en la asignación de subvenciones para investigaciones.

Durante la gestión de Orjeda, el biólogo Carlos Merino, quien fue su socio en la empresa Genome Technology que formaron con Joanna Gambetta, ha recibido dos subvenciones (una regular y otra especial) por 471 mil soles. Ambas fueron en 2012. Orjeda renunció a la gerencia general de Genome y vendió sus acciones en diciembre de 2013.

Perú21 ha publicado declaraciones de los involucrados, así como de los congresistas miembros de las comisiones parlamentarias de Innovación y Tecnología, así como de Fiscalización.

En ese contexto, la lectora Ing. María Chappuis me pidió revisar esa cobertura; ella estima que no se han considerado los descargos de la denunciada y que el diario haría mejor en ver casos de corrupción millonaria en otros sectores del Estado. Planteada la inquietud sobre el caso Orjeda, respecto al cual el director editorializó el 12 de noviembre, me reuní con los periodistas a cargo. Revisamos lo publicado, los procesos de verificación de información de acuerdo a sus normas internas y principios.

Esto se ha cumplido con cada dato consignado. Asimismo, consultaron con especialistas en derecho administrativo que señalan que la jefa de Concytec debió abstenerse, según el artículo 88 de la Ley del Procedimiento Administrativo General (27444).

En respuesta a la columna del director del 12 de noviembre, Gisella Orjeda le envió una extensa carta que se publicó en el diario impreso el domingo 20 de noviembre, en la sección Cartas del lector, con una amplia respuesta. Quizás ese formato no era el mejor, ello es discutible, pero sería importante que dicha carta y la respuesta aparezcan también en la web.

En dicha carta, la doctora Orjeda señala algunos puntos en los que vale la pena detenerse: 1) “cómo podría incurrir en conflicto de interés si debido al reglamento Presidencia no tiene información sobre los postulantes” y 2) “yo no puedo abstenerme de una evaluación y selección en las que no participo”.

Al respecto, el Reglamento de Subvenciones Especiales a la Ciencia, Tecnología e Innovación que data de 2009 señala en su artículo 6 que las subvenciones especiales (las que se dieron a Merino) serán aprobadas por la Presidencia del Concytec. Asimismo, en el artículo 15 se establece que la evaluación de las propuestas se realiza en tres fases consecutivas. De la tercera y última dice la norma: “Priorización de las solicitudes presentadas por la Presidencia del Concytec sobre base de la recomendación del evaluador y del resultado de la evaluación técnica”. En efecto, existen unos cuadros de propuestas de apoyo para las subvenciones especiales en los que se plasma esa tercera fase y se pueden ver los vistos de puño y letra de la presidenta. Entonces, no es exacto señalar que no participa en ninguna parte del proceso de selección.

Orjeda en su carta también reclama al director que no se consigne que ella ya no pertenece a la empresa pyme Genome y que vendió sus acciones, pero estos hechos societarios se concretaron en 2013 y los actos materia de la denuncia ante el Congreso datan de 2012.

Por cierto, Perú21 ya había conocido de la primera subvención a Merino en 2015 y se había puesto en contacto con Orjeda. Ella misma lo señala en su carta al diario. El director me dice que entonces solo conoció de un caso y que, tras la conversación y explicaciones de la presidenta de Concytec, consideró que podía tratarse de un error aislado y que en el contexto político del momento estimó que no ameritaba informarse al respecto.

En su carta, la jefa del Concytec también le dice al director del diario “reitero mi apertura para explicarle el tema en detalle y entregarle todos los documentos”. Ojalá se anime pronto a hacer esa entrega, pues tanto el periodista Álvaro Reyes como el mismo director, Juan José Garrido, me explicaron que Orjeda ha cortado toda comunicación y no ha accedido a las solicitudes de Perú21.

No se trata de crucificar a Gisella Orjeda, que, en general, goza de buena reputación, pero si la prensa tiene indicios de irregularidades y esta información es confiable y ha sido verificada, su labor es darla a conocer. Como también lo es publicar los descargos y su defensa. En todo caso, sugiero buscar más opiniones jurídicas en derecho administrativo, así como la versión de la Presidencia del Consejo de Ministros, de la que depende Concytec.

Igualmente, sería bueno informar sobre la persona que denunció a Orjeda ante la Comisión de Innovación y Tecnología del Congreso, el doctor Fernando Ortega, director de Prospectiva de Concytec y ex secretario general de la institución, así como los fundamentos de su denuncia. El Perú aún está muy atrasado en ciencia y tecnología. Vigilar la administración del presupuesto limitado que aún se le asigna no me parece un exceso.


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