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Presidente mexicano se juega una carta fuerte contra el crimen al extraditar a capos del narcotráfico

Sábado 20 de enero del 2007 | 12:00

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MÉXICO D.F.

El presidente de México, Felipe Calderón, jugó una carta fuerte contra el crimen organizado al extraditar hoy a EEUU a un grupo de importantes capos del narcotráfico.

Las autoridades mexicanas extraditaron a 15 delincuentes buscados por la Justicia estadounidense, de ellos a 10 de los capos del narcotráfico, entre los que están el Osiel Cárdenas jefe del cártel del Golfo y Héctor "El Güero" Palma, del cartel de Sinaloa y a Ismael Higuera "El Mayel", capo del cartel de los Arellano Félix.

Entre los capos extraditados están Gilberto Huguera "El Gilillo" y José Alberto Marquez "El Bat" del cartel de Tijuana, Miguel Angel Arriola y Saúl Saucedo del cartel de Sinaloa, Gilberto Salinas o Gilberto Garza alias el "Güero Gil" del cartel de los Carrillo Fuentes.

El embajador de Estados Unidos en México, Antonio Garza, calificó la extradición como un "suceso monumental en la batalla de nuestras dos naciones contra perversos narcotraficantes y criminales".

"He sido informado que algunos de los delincuentes más brutales de la historia de nuestros dos países han sido extraditados de México a los Estados Unidos", afirmó Garza en un comunicado divulgado por la embajada estadounidense.

El diplomático indicó que los temidos y violentos narcotraficantes más buscados por las autoridades estadounidenses llegaron anoche en varios vuelos a Estados Unidos.

El embajador detalló los nombres de los diversos delincuentes extraditados que habían sido reclamados por diversos tribunales de su país, principalmente por narcotráfico, aunque también hay por los delitos de asesinato y tráfico sexual y violación de menores.

Garza elogió la decisión y el "extraordinario liderazgo" del presidente Calderón y del procurador mexicano Eduardo Medina Mora, así como la de cientos de "dedicados profesionales" encargados de la aplicación de la justicia en ambos lados de la frontera.

"Tengo la esperanza de que estas extradiciones sean otro paso hacia adelante gigantesco en nuestro compromiso común de enviar la clara señal de que ya no toleraremos la violencia y la devastación que los narcotraficantes y delincuentes", señaló Garza en su comunicado.

Los jefes del narcotráfico dirigían las operaciones de sus respectivas bandas desde las cárceles en donde mantenían una red de complicidades mediante el soborno y la intimidación.

Los carteles de la droga habían desatado en la última década una violenta guerra en la disputa por los mercados de la droga que había dejado más de 9.000 muertos en los últimos seis años y habían puesto en jaque al Gobierno que calificó al narcotráfico como un asunto de seguridad nacional.

Para frenar la creciente inseguridad el presidente Calderón, quien asumió la jefatura de jefe de Estado el pasado 1 de diciembre, declaró una guerra total al crimen organizado y ordenó al Ejercito y a la Policía federal realizar una batida contra el narcotráfico en los estados de Michoacán, Baja California y en Guerrero.

El analista experto en seguridad José Reveles dijo a Efe que esta operación busca generar un impacto positivo en la sociedad para convencerla de las intenciones del actual gobierno, al mismo tiempo que pretende darle gusto a EEUU que había insistido en la extradición.

Reveles dijo que el Gobierno se decidió por la extradición temporal debido a que los recientes operativos contra el narcotráfico en varios estados no habían dado los resultados espectaculares que se esperaban.

Agregó que la única detención de un capo importante -la de Pedro Díaz Parada- se produjo en Oaxaca, un estado donde no había ningún operativo policial o militar.

El experto advirtió que los capos podrían reaccionar con una violencia aún más extrema y se corre el riesgo de que haya más atentados, de manera similar a lo que sucedió en Colombia donde los narcos asesinaron hasta candidatos presidenciales y altos funcionarios.

Agregó que hay una tendencia a extraditar cada vez más delincuentes a EEUU y que el anterior gobierno de Vicente Fox comenzó con una media de 20 detenidos al año hasta llegar a los 60 en 2006, mientras que ese país exige la entrega de unos 300 personas.

Fuente: EFE