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“Lo de garantes de Ollanta Humala es un cuento chino”

Domingo 03 de julio del 2011 | 07:53

Fernando Rospigliosi fue ministro del Interior de Toledo, pero hoy afirma que la presencia de chakanos en gabinete no es garantía de nada.

Rospigliosi se decepcionó de la izquierda durante la Constituyente del 78-79. (N. Dueñas)
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Por Patricia Kadena

Los conflictos sociales aumentarán al inicio del gobierno de Ollanta Humala, advierte el analista Fernando Rospigliosi, quien sostiene que las promesas de campaña fueron muchas y las expectativas de la gente son desmesuradas.

¿Cómo se entiende lo que ha pasado en Puno?
Puno es una región que está fuera del control del Estado desde hace algún tiempo. Está dominada por la ilegalidad, el contrabando, la minería ilegal y el narcotráfico, e involucra a cientos de miles de personas. Entonces, al ser tan extensa esta economía ilegal, hay una situación prácticamente inmanejable.

¿Y por qué cree que el problema explotó en este momento?
Está vinculado a varios hechos: Las elecciones, el triunfo de Humala, que ha incentivado a grupos radicales –la presencia de agitadores ha sido pública y notoria–, y caudillos como Walter Aduviri. También hay una pelea de políticos locales. El presidente regional tuvo 10% en la primera vuelta y ganó en la segunda, y está en una minoría absoluta en el consejo regional. Aduviri se alía con estos opositores y ya se quieren tumbar al presidente regional. Aduviri encuentra ahí un campo para surgir como líder y, por supuesto, se cree un Evo Morales.

El presidente García ha dicho que lo ocurrido en Puno no es algo contra su gobierno sino una presión al presidente electo, ¿es así?
No es exacto. Es verdad que ellos están aprovechando un momento difícil, que es el de la transición –donde el gobierno que se va ya está muy débil y el gobierno que entra todavía no toma decisiones– para desarrollar estos actos de violencia; pero aquí cabe señalar el pésimo manejo de los conflictos sociales por parte del gobierno de Alan García. Ha sido un desastre de principio a fin.

La Unidad de Conflictos de la PCM no ha funcionado.
Nooo. Hoy hay 103 muertos en conflictos sociales porque el Gobierno no solamente no los previene sino que no dialoga y, además, cuando usa la fuerza, hace un uso excesivo de ella. No es cierto, como dice García, que (lo de Puno y el sur) es una presión al nuevo presidente; es parcialmente cierto, porque, es verdad que Aduviri ya le dio un plazo a Ollanta Humala, pero ellos han tratado de aprovechar la debilidad del Gobierno para obtener sus demandas.

En Bagua la Policía actuó precipitadamente y en Puno reaccionó muy tarde, ¿qué pasó?
No, las situaciones son muy similares. En Bagua como en Puno el Gobierno ha tenido una estrategia absurda. A lo que juegan es a que se cansen los manifestantes. En Bagua intervienen en el día cincuenta y tantos; los dejó creyendo que se iban a cansar y que iban a irse a sus casas. Esta vez también creyeron que se iban a cansar y se volvieron a equivocar. En Bagua no tenía que haber ningún muerto, ningún herido, fue simplemente una pésima operación policial. En este caso sí hay una provocación sistemática de los revoltosos para conseguir muertos y heridos, y atacan el lugar más sensible –el aeropuerto–, que la Policía ya no podía dejar de defender.

¿Hubo incapacidad en el accionar de la Policía?
En parte. Hubo incapacidad de la Policía, pero en este caso la responsabilidad es, sobre todo, de los revoltosos. Hay una provocación clarísima y obtienen lo que querían: muertos y heridos. Pero también hay que decir que a lo largo de este gobierno ha habido un uso excesivo de la fuerza y hay armas no letales que se pueden usar.

¿Es posible usar armas no letales cuando hay tanta provocación de parte de los revoltosos?
Claro, perdigones.

El presidente García dijo que no se podía mandar a los policías con palos cuando los manifestantes tenían palos más grandes.
Es verdad, pero no pueden ir solamente con palos. Hay vehículos blindados de diverso tipo, hay perdigones, hay gases. Hoy día hay una panoplia inmensa de armas no letales que se pueden usar. Por cierto, la Policía, en última instancia, puede usar fusiles, pistolas, pero no debe ser la norma. En este gobierno ha sido la norma usar fusiles.

Con todo esto, se le vienen tiempos difíciles al nuevo presidente.
La tiene muy difícil en lo que se refiere a movimientos sociales, porque su triunfo no va a distender las cosas, sino va a alimentar los conflictos. La campaña electoral siempre crea expectativas, en este caso las expectativas son desmesuradas por las enormes promesas que ha hecho Ollanta Humala y que no va a poder cumplir.

¿Es una contradicción que la región que más apoyó a Humala en las elecciones sea, probablemente, la que más problemas le dé a su gobierno?
En el sur de Puno Humala tuvo 90%, es una votación espectacular. Y no es una contradicción, porque, al contrario, esta gente tiene muchísimas expectativas y va a generar muchos conflictos. Es como pasó en Bolivia, la gente creía que Evo Morales iba a apaciguar los conflictos y, al contrario, los conflictos crecieron, y eso va a ocurrir con Ollanta, por lo menos al principio.

Y eso será consecuencia de las promesas que hizo en la campaña.
No solamente de las promesas, sino que Ollanta Humala hasta hoy día era un incendiario. O sea, él alentaba las protestas. ¿No vimos en Bagua a los congresistas humalistas? En todos los conflictos han estado los izquierdistas y humalistas que hoy están en el gobierno.

¿Qué tendría que hacer Humala para apaciguar la convulsión social?
Yo no sé qué va a hacer porque está en una disyuntiva muy difícil de resolver. O va a seguir alentando los conflictos, porque en todas las regiones van a surgir humalistas, izquierdistas que han votado por Humala, que creen que hoy día están en el gobierno y que van a exigir todo, el cielo y la tierra juntos, y rápido. Entonces, él puede alentarlos o aplicar la ley.

No creo que vaya a alentarlos ¿no? Aparentemente, se ha moderado.
No sabemos si la moderación es cierta o falsa, vamos a ver. Él puede alentarlos o dejar que ataquen las empresas, a las autoridades políticas que no le gustan o que bloqueen carreteras.

Pero eso sería un suicidio.
Bueno, no sabemos, vamos a ver, o si no, qué hace. ¡Que pongan a Javier Diez Canseco como ministro del Interior! ¿Por qué no lo ponen? Él es uno de los triunfadores, él ha ganado. Que ocupe un cargo de responsabilidad. Él dice que puede resolver los conflictos, bueno, una de las tareas del Ministerio del Interior, además de seguridad ciudadana, narcotráfico y el terrorismo, es la conflictividad social.

El narcotráfico y los cultivos de hoja de coca han crecido, y Humala prometió que no habría erradicación forzosa y, además, tiene congresistas cocaleros. ¿Qué se puede esperar en este aspecto?
Un desastre. Él ha prometido una alianza, no solo con los cocaleros, también con los fabricantes de pasta básica –está en su programa, dice ‘los poceros’, que son los que fabrican la pasta básica de cocaína, que son los mismos campesinos–, y ha dicho que no va a erradicar. Los programas de cultivos alternativos solo funcionan con la erradicación forzosa persistente, no hay otra manera, porque si tú le das a escoger a un campesino entre café, cacao y coca siembra coca, sin lugar a dudas, porque es mucho más rentable. El narcotráfico no lo vas a eliminar, pero lo puedes contener. Si Humala aplica su programa, el narcotráfico se va a desbocar.

¿Qué le falló a Alan García en la lucha contra el narcotráfico?
Simplemente no le interesó, lo dejó crecer. Hizo cosas burocráticas, siguió la política anterior, pero sin darle demasiada importancia.

¿Le preocupó a usted lo que Humala dijo en Ecuador –que la libertad de expresión no debe ser solo de una elite– o es algo de lo que no tendríamos por qué alarmarnos?
Por supuesto que tenemos que alarmarnos. Ollanta Humala es autoritario, antidemocrático, es un golpista comprobado, es velasquista. Él tiene ese pensamiento militar autoritario, que es enemigo de la libertad de prensa. Ahora, se puede resistir, hay que resistir a eso. Él va a tratar de controlar la prensa, como lo ha hecho Hugo Chávez, Rafael Correa. Yo creo que hay una amenaza seria a la libertad de prensa. No necesariamente va a lograr su objetivo, pero que va a intentar, claro que sí.

¿Para usted no es una garantía las personalidades que están a su alrededor, como Toledo y Vargas Llosa?
No tienen ni influencia ni poder, que es lo más importante. Todo esto de los garantes es un cuento chino. Yo estoy seguro de que todas esas personas son gente honesta, que van a salir a criticar a Humala si intenta atacar la libertad de prensa, pero no pueden hacer nada porque no tienen ningún poder.

Cómo ve la relación Alejandro Toledo-Ollanta Humala.
Primero, que es una relación insólita. A mí Alejandro Toledo, con su enorme poder de persuasión, me convenció de que Ollanta Humala era un salto al vacío. Lo que hay después es un intento de acomodarse de la gente cercana a Toledo. Muchos de los que no entraron al Congreso lo que quieren es ser ministro y los que entraron quieren estar en la Junta Directiva del Congreso. Hay gente que lo hace por ideología, no por oportunismo, porque piensa de manera similar, pero de lo que se trata es de una desesperada búsqueda de puestos.

¿La eventual participación de Perú Posible en el gabinete tampoco sería una garantía?
No, no sería garantía de nada porque Perú Posible no existe, es Toledo y unos cuantos amigos –como ningún partido (existe), no hay partidos acá–, entonces, los que entran, entran por su cuenta y riesgo y no van a obedecer a Toledo sino a Humala o a sus propios intereses.

En Gana Perú están aglutinados los grupos de izquierda. Usted no votó por Humala, pero ¿no comulgaba con las ideas de la izquierda?
Bueno, tuve una posición ligada a la izquierda hasta 1980. Hace ya 30 años, después ya no.

¿Qué fue lo que le hizo cambiar de ideología? ¿Se considera un hombre de derecha ahora?
Lo soy desde los años 80. Soy liberal en economía, liberal en política, defensor de los derechos humanos, al estilo de Vargas Llosa, salvo en el último período. Yo abandoné la izquierda porque vi a la izquierda, en concreto, en la Asamblea Constituyente del 78-79. Allí los vi actuar y me decepcioné totalmente.

¿Lo malo de la izquierda de antes continúa ahora?
Depende, hay una izquierda distinta, yo también simpatizo con ella, que es la de Susana Villarán, que es una centro izquierda moderna, democrática, defensora de los derechos humanos, crítica del chavismo y de los hermanos Castro. Hay otra izquierda que permanece fosilizada, que es chavista, procubana, estatista, autoritaria, que defiende los derechos humanos con un ojo y con el otro no. Esa es una izquierda obsoleta, y creo que es la izquierda que ha ganado y que hoy día va a estar en el poder desgraciadamente.

Vayamos a lo que fue la campaña electoral ¿Qué le pasó a Toledo?
Mi interpretación es muy simple y muy clara. Las campañas electorales son asuntos de profesionales y Toledo apartó de la campaña a la gente que sabía de elecciones. Por soberbia, porque cuando empezó a subir creyó que ya era dueño del mundo y empezó a cometer todos los errores que se puedan imaginar, por su culpa. Ahora le echan la culpa a Bruce, pero él no ha tenido la dirección efectiva de la campaña desde principios de año a pesar de que formalmente era el director de la campaña. El culpable de la derrota de Toledo es Toledo.

¿El apoyo de Toledo a Humala le puede costar el año 2016?
Si sigue en este camino, puede costarle. Yo creo que, desgraciadamente, así él quiera apartarse, de todas maneras va a pagar el costo político de su gente encaramada en cargos públicos.