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Joven secuestrada durante 8 años siente pena por su captor y pide respeto a prensa

Lunes 28 de agosto del 2006 | 12:00

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VIENA

. La joven austríaca Natascha Kampusch manifestó el lunes cierto apego por su secuestrador, a pesar de un aislamiento de ocho años, y rogó que la dejen en paz, mientras sus padres son sometidos a fuertes presiones por los medios de comunicación, que proponen grandes sumas por la exclusividad de su historia.

"El formaba parte de mi vida, es por eso que de cierta manera yo estoy en duelo por él", declaró la joven austríaca refiriéndose a Wolfgang Priklopil, de 44 años, quien se suicidó el miércoles, luego de su fuga, en un texto leído en su nombre a la prensa en Viena por su principal asesor siquiátrico, Max Friedrich.

Este último pidió a los medios de comunicación que no hostiguen a Natascha Kampusch, de 18 años. "Ella está muy traumatizada, fue víctima de un crimen grave", afirmó.

Los padres divorciados de la joven austríaca Natascha Kampusch, que pasó ocho años secuestrada, son sometidos a fuertes presiones por los medios de comunicación, que proponen grandes sumas para contar su historia en forma exclusiva.

El periodista austríaco Christoph Feurstein dijo en televisión el domingo que ya ofrecieron 50.000 euros (64.000 dólares) a Natascha Kampusch por los derechos para publicar un libro con su historia y 10.000 euros por una entrevista televisada.

"No cabe duda de que mi juventud fue diferente de la de muchos otros, pero en principio no creo haber perdido gran cosa", dijo la joven, que pasó ocho años recluida en una casa de Strasshof, a 25 km al nordeste de Viena, después de haber sido secuestrada a los 10 años en 1998.

"Me he convertido en una joven dama, interesada en la cultura y (consciente) de las necesidades humanas", afirma ella, según dicho comunicado.

Natascha también expresó sus condolencias y su simpatía por Waltraud Priklopil, la madre de su captor.

"Yo jamás lo llamé amo (...). El no era mi amo. Yo era tan fuerte como él. Simbólicamente me trajo todo, aunque siguió oprimiéndome. Pero él ignoraba que yo era la persona equivocada", agregó.

Según ella, Priklopil era el único secuestrador en 1998. La fiscalía de Viena indicó sin embargo que sigue investigando, sin pruebas por el momento, sobre la posibilidad de un cómplice, como lo señalara un testigo.

Según Bernhard Lang, un portavoz policial, los investigadores estudian la posibilidad de que Priklopil haya podido cavar otros cuartos bajo su casa, además de la habitación insonorizada en la cual a menudo ella estaba encerrada.

Natascha tuvo acceso en algunos momentos a los pisos de la casa, que tenía dispositivos de "seguridad para evitar que ella escapase", precisó este policía, según el cual los vecinos no observaron nada.

Lang señaló que se encontró un diario manuscrito, pero no reveló si pertenecía a la víctima o a su secuestrador.

Natascha presentó su vida cotidiana: "lecturas, trabajos domésticos, mirar televisión, hablar, cocinar. Fue así durante años, todo acompañado por la angustia debida a la soledad".

Ella confirmó la versión de su fuga el miércoles pasado. Priklopil le ordenó que pasara la aspiradora en un automóvil en el jardín. Cuando él se alejó a causa del ruido, ella aprovechó para escapar dejando la aspiradora encendida para cubrir su evasión. "Fue mi oportunidad", dijo.

"No lloré después de mi fuga, no había motivos para estar triste", precisó.

Su madre, Brigitta Sirny, pidió que le dejen verla. "Una hija necesita a su madre. ¿Por qué no puedo ver a mi hija", preguntó en una entrevista publicada el domingo en el diario Kurier.

Gerhard Lang confirmó a la AFP que Natascha Kampush no quería ver a sus padres después de tener una primera reunión con ellos.

Dirigiéndose a los medios de comunicación, Natascha Kampusch se indignó contra "las calumnias" y se negó a responder "sobre su vida íntima".

Hasta ahora, los investigadores se mostraron prudentes sobre la cuestión de posibles relaciones sexuales entre Natascha Kampusch y Wolfgang Priklopil, sugiriendo que ella había consentido.

"Déjenme sola por ahora (...). Déjenme tiempo para poder contar personalmente" lo que sucedió, concluyó la joven en este texto, que según el profesor Friedrich fue firmado por ella a las 07H50 hora local (05H50 GMT) del lunes.

Fuente: AFP