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Las idas y venidas de Susana Villarán

Miércoles 29 de septiembre del 2010 | 07:25

La candidata a la alcaldía por Fuerza Social tuvo que reconocer propiedad de bienes. Ante contundente evidencia replanteó su primera excusa.

Parece que Villarán está decida a decir la verdad en la medida en que se revelen sus omisiones. (Perú.21)
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Por Zarella Sierra Peralta

Lo negó tanto como pudo pero ayer, finalmente, Susana Villarán, candidata a la Alcaldía de Lima por Fuerza Social, tuvo que reconocer que –tal como se lo encaró su contrincante Lourdes Flores Nano durante el debate del lunes– es propietaria de tres tiendas en el distrito de Miraflores.

Ante periodistas, a quienes convocó para responder las acusaciones de Flores Nano, Villarán dijo que “no he declarado la propiedad porque, en primer lugar, no era obligatoria la entrega de una declaratoria de bienes al Jurado Nacional de Elecciones (JNE), y porque no percibo un centavo de esas rentas. Yo no entregué mi declaración jurada, que era opcional, porque en el momento que lo quise hacer había colapsado el sistema del JNE”.

¿Y LA TRANSPARENCIA?. En la declaración jurada que presentó el 10 de agosto de 2010 ante el ente electoral, Villarán dijo que no es propietaria de ningún bien inmueble, y que percibe S/.39,669 por ejercicio de su profesión y otros S/.35,000 por “ahorro en viáticos entregados para la manutención, en la ciudad de Ginebra, para asistir a las tres reuniones anuales del Comité de los Derechos del Niño”.

Aunque la candidata al sillón de Nicolás de Ribera ‘el Viejo’ justificó su omisión sobre sus bienes alegando que fue porque “no percibo un centavo de esas rentas”, el hecho es que el JNE pide en su formulario información de todo tipo de propiedad inmueble, no solo de aquellos por los que se recibe un alquiler.

Pero la posición ética de Villarán se complica aún más si se tiene en cuenta que, el 25 de setiembre, luego de que la prensa descubriera que era copropietaria de 14 inmuebles, dijo al diario La Primera: “Yo no poseo ninguna propiedad. Se trata de una sucesión que nos dejaron nuestros padres a los 8 hermanos. Yo no tengo propiedades”. ¿Por qué entonces omitió que, de esas 14 propiedades heredadas, ella y su esposo habían comprado tres en 2005?

De hecho, según la Partida Registral N° 41669381, el 30 de mayo de 2005 Villarán y su esposo Jorge Piqueras Luna solicitaron un crédito hipotecario de US$67,500 para comprar a los hermanos de la candidata las tiendas 12, 14 y 16 de la Calle La Paz 646, en el distrito de Miraflores, las que, hasta ese entonces, eran parte de la sociedad familiar.

Fue solo después de que su contrincante en estas lides electorales, Lourdes Flores Nano, revelara la mentira de Villarán que esta se vio obligada a reformular, por tercera vez, su versión y aceptar que, efectivamente, posee tres tiendas en el distrito miraflorino.

Las partidas inscritas en el Registro Público desde 2005 señalan que Villarán le compró a sus hermanos Fernando, Gonzalo, Jaime, Josefina y Rosa, y a su sobrina Micaela Wensjoe Villarán, los bienes que –en principio– negó poseer. ¿Acaso no sabía que desde hace cinco años era propietaria de esas tiendas?

“El problema para mí es que Lourdes Flores está mintiendo y yo tengo que salir con la verdad. Ella dice que yo he ocultado mis bienes. Falso, mentira; que yo he ocultado mis bienes es falso”, respondió Villarán, quien a renglón seguido explicó que adquirió las tiendas “en 2005, con la necesidad de que teníamos que saldar nuestras cuentas y sacar un préstamo hipotecario para pagar la deuda de mi familia”.

En ese momento, Villarán no apeló a su supuesto desconocimiento del registro de los bienes, tampoco a una falla electrónica en la página del JNE y, menos, al hecho de que no recibe un centavo de esos bienes.

No, en ese momento Villarán replanteó su justificación a su omisión y dijo: “Estamos (su esposo y ella) en proceso judicial, estamos en la separación de las propiedades, en eso estamos, no ha terminado y yo no tengo por qué declarar (los bienes)”. Lo evidente en este tema es que, cualquiera sea su justificación, Villarán mintió a la población respecto de sus bienes.