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En Rusia se burlan de Vicky Peláez

Domingo 11 de julio del 2010 | 02:48

Expertos cuestionan que los ‘espías de Yonkers’ se comunicaran a través de código Morse y que tuvieran cuentas en redes sociales.

Como poco profesional, calificó la prensa rusa sobre el trabajo de Peláez. (USI)
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La prensa y los expertos rusos no dejan de burlarse de los acusados de ser espías en Estados Unidos y que fueron canjeados el pasado viernes. Cuestionaron que usaran código Morse para transmitir información que era de dominio público y que tuvieran sus fotos en Facebook.

“Esto parece una farsa. O esto no era espionaje, o los espías trabajaban de cualquier manera”, resume Mijaíl Liubimov, coronel del servicio de inteligencia exterior, en el diario popular Komsomolskaya Pravda.

Los medios de comunicación rusos se han deleitado con los detalles de las actividades de los diez agentes del Kremlin arrestados en EE.UU. Por ejemplo: cuando “Juan Lázaro” (en realidad Mijaíl Vasenkov, de nacionalidad rusa) en una ocasión se quejaba ante su esposa, la periodista peruana Vicky Peláez, de que el centro exterior de inteligencia no confiaba en sus informaciones porque no tenían fuente, ella le aconsejaba que pusiera “el nombre de cualquier político” norteamericano como origen de sus datos.

Yulia Latinina, cronista de la radio Eco de Moscú, los califica sin miramientos de “red de estafadores internacionales que desfalcaban el presupuesto de Rusia con el pretexto de espionaje”.

Entre los agentes había periodistas, amas de casa, pero también la sensual Anna Chapman, de 28 años, con el pelo rojo como una llamarada, cuyas fotos, colgadas en Facebook, han recorrido el mundo. “Fotos en redes sociales, entrevistas, es extraño (para un agente), es lo menos que se puede decir (...). No había profesionalismo”, declara Gevorg Vartanian, un ex espía y Héroe de la Unión Soviética, al ser entrevistado por el diario Trud.

“En este escándalo hay demasiada farsa. La historia de la chica James Bond es ridícula, es evidente que no era un espía”, subrayó Igor Atamanenko, agente del contraespionaje, en una entrevista para el Komsomolskaya Pravda.

Para otros especialistas, como Vladimir Yefimovich, un ex agente de inteligencia militar, se podría tratar de una acción deliberada para desprestigiar a los servicios rusos. Para Nikolai Petrov, del Centro Carnegie en Moscú, este caso “surrealista” ilustra una crisis en el seno de los servicios especiales.

“Estos espías son ridículos, pero existen. El que los hayan canjeado lo demuestra. Han trabajado mal y van a rodar cabezas” en el SVR (servicio de inteligencia exterior), estima Pavel Felgenhauer, un experto independiente en cuestiones de defensa, interrogado por la AFP.