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Bayly: “Supongo que no seré candidato”

Domingo 11 de julio del 2010 | 08:21

El periodista estrena mañana nuevo programa y nueva novela, pero su probable postulación también llama la atención en estos días.

Dice que ya es hora de repensar el rol de los militares en el país. (USI)
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Por Emilio Camacho

Diciembre es la última frontera para Jaime Bayly. Ese mes decidirá si postula a la Presidencia o si retrocede y se queda con los oficios que más le gustan: los de padre y escritor. Por ahora, hará calistenia en su programa diario.

¿Usted es un periodista que quiere tentar una candidatura o un aspirante a candidato que quiere calentar el rating de su programa?
Yo soy o quiero ser un escritor. Mañana estoy lanzando una nueva novela con Alfaguara titulada Morirás mañana. Hace veinte años decidí ser un escritor y modestamente creo que lo he conseguido. Soy además, por así decirlo, un hombre de televisión. Lo soy hace más de veinticinco años. He trabajado en la televisión de varios países. Digamos que he hecho una carrera como escritor y como hombre de televisión. No soy un político profesional. No me interesa serlo. No se puede ser escritor y político profesional al mismo tiempo. Yo quiero seguir siendo un escritor hasta que muera. No estoy dispuesto a dejar de escribir para dedicarme al oficio acanallado y caótico de la política. Ahora mismo estoy escribiendo la segunda entrega de la trilogía Morirás mañana y eso me llena de entusiasmo.

Ha desistido de recolectar firmas, ¿qué pasará con sus aspiraciones?
No lo sé. Supongo que no seré candidato. Yo soy un hombre de trabajo. Trabajo como escritor. Trabajo como periodista de televisión. Trabajo duro para que mi familia y yo tengamos un buen pasar. Veo altamente improbable que renuncie a mis trabajos (que son mis vocaciones más perdurables) para aplicar a un trabajo, el de presidente, que no me parece compatible con mi vocación de escritor. Sería muy infeliz si dejara de escribir para meterme al mundo de las intrigas políticas.

¿En serio está conversando con un partido “muy popular y muy cristiano”, o sea, el PPC de Lourdes Flores?
No muy en serio, conmigo nada es muy en serio, salvo cuando me encierro a escribir mis novelas o cuando debo ejercer mis responsabilidades de padre de familia. He dicho que votaré por Lourdes para alcaldesa y mantengo esa convicción. Y he recordado para mí mismo que siempre he votado por el PPC (salvo en la segunda vuelta de 2006 que voté por Alan, como se sabe). Tengo un gran respeto intelectual y moral por Luis Bedoya Reyes. Como Haya de la Torre, Bedoya no ha necesitado ser presidente del Perú para ejercer un magisterio moral sobre los peruanos, para adecentar la política y para darnos una lección de amor al país y a la democracia.

Si encuentra un partido que lo acoja, ¿qué pasará con el movimiento “No nos ganan’?
Si las circunstancias fuesen propicias, sellaríamos una alianza. En rigor, “No nos ganan’ no es un partido ni un movimiento, es solo un lema de campaña, una arenga de batalla, un sentimiento retador, un llamado a que los jóvenes despierten y nos apoyen. Si llegara a ser candidato (lo que veo muy improbable), “No nos ganan’ sería mi lema de campaña. Y si pierdo, lo cambiaría por “Por lo visto, nos ganaron, y buena suerte a quienes ganaron’.

Usted respalda la candidatura municipal de Lourdes Flores. Alejandro Toledo también la apoya. ¿Le incomoda la coincidencia?
No, no, en absoluto. Yo he tenido en el pasado mis diferencias y mis escaramuzas con Alejandro, pero con los años uno aprende a ser más tolerante y compasivo con las miserias humanas de los otros y con las de uno mismo, y por otro lado creo que Alejandro es un hombre de éxito, que forjó a base de gran sacrificio su éxito personal y que fue un presidente, no digamos excelente pero sí bastante bueno.

¿Cómo ve las candidaturas de Ollanta Humala y de Castañeda? El primero no recupera terreno y el segundo ha demostrado intolerancia frente a la crítica a su gestión.
Veo a ambos con respeto y simpatía en lo personal. Creo que Ollanta es un candidato con muy buenas intenciones, pero con un puñado de ideas equivocadas que probadamente no funcionan. Si su modelo es la Venezuela de Chávez o el Perú de Velasco, no podría votar por él. Pero creo que debemos aprender a ser tolerantes y es importante que Ollanta sea candidato también y represente a quienes piensan como él (que por lo visto no son pocos). En cuanto a Lucho Castañeda, creo que es un excelente alcalde, muy empeñoso, muy trabajador y, sin duda, será un candidato presidencial con gran popularidad. Solo le aconsejaría que no pierda el espíritu deportivo cuando le llueven las críticas.

¿Si a la segunda vuelta llegaran Keiko y Castañeda, a quién apoyaría?
No lo sé todavía. Tendría que ver los debates. Tendría que pensarlo cuidadosamente. Pero yo no suscribo la declaración de Mario Vargas Llosa, según la cual Keiko es el sida y Ollanta es el cáncer. Me parece una declaración muy desafortunada e injuriosa para ambos (y de paso para los enfermos). Keiko es una mujer que ha sufrido mucho y que ahora tiene el coraje de sacrificarse para sacar a su padre de la cárcel. Yo siento mucha simpatía por ella. Me gusta su aplomo, su serenidad, muy rara vez la he visto perder los papeles, y fíjese que es a ella a quien más ferozmente critican. Pero ni Keiko es el sida ni Ollanta el cáncer.

¿Insistiría en su propuesta de reducir a 25 el número de congresistas?, ¿qué pasaría con los otros 120 legisladores que podrían salir elegidos con usted?
Creo que lo ideal sería tener un Congreso más pequeño y más austero y eficiente. Sin embargo, en la práctica tal cosa parece imposible porque para cambiar la Constitución y refundar el Congreso habría que convocar a un referéndum y eso lo tendría que aprobar el Congreso de 120 parlamentarios elegidos por el pueblo, los cuales, como es más o menos previsible, no querrán votar para suicidarse políticamente. Por tanto, mucho me temo que lo razonable y democrático es aceptar que mi idea quijotesca de refundar el Congreso y achicarlo a uno de solo 25 miembros es por el momento inviable y que la democracia es, al fin y al cabo, el ejercicio de la tolerancia, de dejar hablar a los que no piensan como uno, de hacer concesiones y buscar contrapesos en el modo en que se ejerce el poder.

Inicialmente decía que en un gobierno suyo indultaría a Fujimori y luego anunció que sometería el tema a referéndum, ¿por qué el cambio?
Cambiar de opinión puede ser a veces una señal de inteligencia. Mis amigos y abogados me hicieron ver que un referéndum tendría más legitimidad moral y política que un indulto firmado a solas por el presidente. Como advertí que mi primera idea era errónea, cambié de opinión y ahora creo que un referéndum sobre si Fujimori debe pasar 25 años en la cárcel sería una manera inteligente de zanjar esa cuestión que tanto divide a los peruanos.

El año pasado, en Arequipa, dijo que “el Ejército no sirve para nada”, ¿lo sigue creyendo?
No sé si dije la frase tal como la cita usted. Lo que digo ahora es que el Perú gasta mucho en armas de guerra y en militares y muy poco en educar a los niños pobres y que eso debería cambiar. Por otro lado, no olvidemos que, si echamos una mirada a las últimas décadas, los militares han dado golpes de Estado, han destruido la democracia, han usurpado el poder 12 años con Velasco y Morales y ocho años apandillados con Fujimori y muchos de los altos jefes militares han cometido crímenes abyectos y han robado dinero de un modo obsceno. De modo que ya va siendo hora de repensar el papel de los militares en el Perú. Mi idea básica es que si el Estado va a pagarle a un peruano para que vista uniforme y porte arma, es mejor que sea policía a que sea un militar jugando fulbito en un cuartel a la espera de una guerra que muy probablemente no llegará.

¿En realidad cree que el presupuesto del Ejército es tan alto que eliminándolo se podría mejorar la educación?, ¿por qué no mejorar la calidad de inversión de los gobiernos regionales que, en este momento, tienen en sus manos el tema educativo?
Primero, no soy político profesional. Segundo, no soy candidato ni creo que lo seré. Tercero, estas cosas se discuten, llegado el momento, con los que más saben, y yo no soy un experto ni un sabihondo en materias presupuestales. El buen gobernante es el que se rodea de los que más saben, el que sabe escucharlos y el que decide mejor.

Después de la eliminación de Argentina, en el mundial de Sudáfrica, escribió esto sobre Maradona: “Nunca será buen entrenador porque si no puede gobernar su vida, sus palabras, sus turbias pasiones, sus odios y complejos, menos podría gobernar a la selección argentina”. ¿Usted sí podría gobernar su propia vida, para luego gobernar a los peruanos?
No lo sé. Eso siempre es subjetivo y debatible. Yo me propuse hace veinte años ser un escritor y he trabajado consistentemente para cumplir ese sueño y en cierto modo lo he cumplido. También me propuse tener éxito en la televisión y por fortuna creo que un modesto éxito no me ha sido esquivo. Pero principalmente me propuse ser un buen padre de familia y un buen amigo y compañero de Sandra y tengo la serenidad de haber cumplido con mínima decencia la tarea (aunque la tarea nunca se termina, claro está). De modo que si yo miro los últimos veinte años de mi vida, y miro mi vida ahora mismo, la novela que estoy escribiendo, los programas que estoy haciendo, diría que soy un hombre de trabajo que ha sabido ganarse la vida honradamente. A mí nadie me mantiene ni ando pidiéndole plata a nadie. En cuanto a la segunda parte de su pregunta: a Bill Clinton le preguntaron cuando Obama era candidato si le parecía que estaba preparado para ser presidente y Clinton respondió una frase que ahora hago mía: “Nunca nadie está suficientemente preparado para ser presidente”.

Usted dice que vive feliz como escritor y que no está dispuesto a meterse al mundo de la política. Si esto es así, ¿quién es el hombre al que vemos los domingos alentando, más en broma que en serio, una candidatura?
Ocurre que en la televisión es inevitable un cierto punto de teatralidad o histrionismo para que el público se divierta. Yo tengo una vocación política, y por eso la idea de ser candidato siempre me ha cosquilleado el estómago, pero prevalece mi testarudez o mi obstinación de ser ante todo y sobre todo un escritor.

Qué debemos pensar entonces, ¿será o no será candidato en 2011?
Si tuviera que tomar la decisión hoy, no sería candidato, pero de aquí a diciembre puedo cambiar de opinión. Esperemos a diciembre y entonces tomaré la decisión final.