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Lo que dejó el año teatral 2009

Jueves 31 de diciembre del 2009 | 07:47

Alonso Alegría, uno de los más prestigiosos dramaturgos, señala lo mejor de este año que termina.

Del teatro de autor extranjero se distingue 'Las brujas de Salem', con dirección de Juan Carlos Fisher. (Lucero del Castillo)
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Por Alonso Alegría

Difícil para el 2009 competir con el 2008, año que nos trajo La prueba, El beso de la mujer araña, La celebración, La noche árabe y En casa/en Kabul. La menor temperatura artística del 2009 no está diciendo que ese nivel sea irrepetible. Lo que pasa es que para alcanzar un nivel de asombro hace falta la confluencia de obra, reparto, director y producción, y el karma del teatro limeño no quiere repetir la hazaña tan seguidito.

PERFORMERS. Lo que en 2009 me cambió la vida fue la serie de performances de Guillermo Castrillón. Vi Escrito por una gallina con una asombrosa Jimena Lindo, Sara con una mágica Kareen Spano y Las mujeres que habitan en mí con Lita Baluarte y Mónica Silva. Estas obras me hicieron comprender que la performance, cuando es buena, es poesía en escena, incomprensible al nivel intelectual normal –ese que pide historia, ese que pide lógica–, pero apreciable a un nivel intelectual más instintivo, que “comprende’ algo pero que no puede explicar.

Me interesa lo que escriben los dramaturgos. Me gustó Punto ciego, de Claudia Sacha, en un montaje muy bien logrado por Carlos Acosta y con una magnífica actuación de Carlos Mesta. Eduardo Adrianzén estrenó dos obras: Heraud, el corazón volador y Respira, que tuvo un éxito muy grande. También pudimos ver La Chunga, de Vargas Llosa, en un montaje de Giovanni Ciccia que convirtió esta obra, ya anticuada y más bien simple, en una experiencia memorable.

DE AFUERA. Del teatro de autor extranjero se distingue Las brujas de Salem, de Arthur Miller, con dirección de Juan Carlos Fisher y las ejemplares actuaciones de Paul Vega, Norma Martínez, Melania Urbina y Hernán Romero. Las neurosis sexuales de nuestros padres es una impresionante pieza del alemán Lukas Bärfuss, bien dirigida por Jorge Villanueva y con la actuación de Wendy Vásquez, quien parece ser incapaz de hacer nada que no sea extraordinario.

Copenhague fue un riesgo muy grande de La Plaza ISIL, y no sé si funcionó en la taquilla, pero lo que vimos en escena, dirigido por Marian Gubbins, valió la pena. Lo que sí funcionó en la taquilla fue la asombrosamente cómica Esta obra es un desastre, de Michael Frayn, que Plan 9 produjo bajo la precisa dirección de Ricardo Morán.

Y MÁS. Fuera del “circuito principal’ hubo una sorpresa impresionante. Fue El señor de las moscas, de William Golding, en una eficaz adaptación de Eduardo Camino dirigida por Paco Solís Fúster. El elenco es muy juvenil, pero el montaje es tan intenso y verdadero que Plan 9 lo ha importado al teatro Vargas Llosa para su temporada 2010. ¡Excelente decisión!

Y, por último, hubo en el 2009 un suceso bienal muy importante. Fue la IV Muestra Internacional de Teatro organizada por el Icpna, que incluyó todas las temporadas de Lima, con lo que se demostró que había 44 montajes que podían verse en nuestra ciudad. ¿Qué se viene para el 2010? Los repertorios están apareciendo en mi blog, pero los resultados los veremos en escena. ¿Será un año tan bueno como el 2009? Eso, amigos, es y será siempre perfectamente posible.

Léalo también en el blog Gritos y secretos del teatro