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Se agudiza conflicto carcelario en Bolivia

Miércoles 18 de octubre del 2006 | 12:00

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LA PAZ.

La huelga de miles de reos bolivianos por la reforma de una ley antidrogas, flexibilidad en las penas y rebaja de fianzas, se agudizaba este miércoles en su tercer día de ejecución, con una serie de medidas de presión que el gobierno de Evo Morales condiciona aceptar.

La mayor parte de los 1.600 reos del penal de San Pedro, el más conflictivo y enclavado en el centro de La Paz, se enterró hasta la cabeza, se cosió los labios y se ha crucificado, además de mantener un ayuno "sin ingestión de líquidos", según el vocero de los internos, Oscar Romero.

Los familiares de los reclusos han cerrado las vías adyacentes y duermen en las calles hasta que el Gobierno atienda su petitorio de cuatro puntos.

Los reos exigen, además de la modificación de la ley antinarcóticos, la cual consideran draconiana, la redención extraordinaria para personas detenidas antes de 2001, así como la reforma de la ley de Ejecución Penal, es decir "extramuro irrestricto" (salida del penal en horas laborables) sin discriminación de la gravedad de los crímenes que se purgan, precisó Romero.

Todos los puntos de la demanda están en manos del Congreso, que hasta ahora no trató el tema.

Por medio de la Dirección de Régimen Penitenciario, el gobierno de Morales se ha comprometido a interponer sus oficios ante el Legislativo, a condición de que los beneficios demandados no incluyan a asesinos, violadores, reincidentes y sentenciados por delitos de narcotráfico con penas de más de 15 años.

La ley boliviana no contempla la pena de muerte. La purga máxima es de 30 años sin derecho a indulto.

La protesta, que según temores del defensor del Pueblo, Waldo Albarrarcín, podría degenerar en un motín, no se radicó aún en el penal de máxima seguridad de Chonchocoro, a 12 km de La Paz, en la puna altiplánica y donde permanecen recluidos los reos de mayor peligrosidad de Bolivia.

Al margen también permanecía la cárcel de Palmasola, en la ciudad oriental de Santa Cruz, la de mayor población penal, la más peligrosa y hacinada del país.

La huelga, que según Romero involucra a unos 7.000 presos en todo el país, se radicalizó asimismo en las cárceles de El Abra y San Sebastián en la cuidad central de Cochabamba, donde los presos se crucificaron y cosieron los labios, y también se ha extendido a la penitenciaría de la ciudad de Sucre (sudeste).

"Se tienen que encontrar alternativas de solución, tal vez no en su plenitud, sino viabilizar lo que sea factible", urgió Albarracín.

Fuente: AFP