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“Los terrucos nos dispararon de todo, nos dieron con todo”

Domingo 06 de septiembre del 2009 | 08:35

Los sobrevivientes del ataque en Sinaycocha relataron su drama a Perú.21. Aseguran que huestes de ‘José’ los atacaron con fusiles de largo alcance y lanzacohetes y que se llevaron por lo menos tres ametralladoras PKM del helicóptero MI-17 derribado.

El mayor FAP Ángel Vejarano, abatido por terroristas en Sinaycocha, hizo un video homenaje a los combatientes en el VRAE. (YouTube)
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Por Daniel Yovera

Los 30 hombres que salieron de la Compañía Especial de Comandos Nº 31, en Jauja, al mando del mayor EP Fidel Bocanegra Burga, padecieron durante cuatro días el poder de fuego que en este momento tiene la denominada fuerza principal de Sendero en el Valle de los Ríos Apurímac y Ene (VRAE), al mando del ‘camarada José’. Según el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas (CCFFAA) esta estaría compuesta por 600 hombres uniformados y bien armados.

“Nos dieron con todo, nos dispararon de todo”, contaron a Perú.21 tres de los soldados sobrevivientes. Eran más de veinte terroristas, según sus cálculos, que en todo momento estuvieron ubicados en las partes altas y accidentadas de la zona de Sinaycocha. “Es una zona pedregosa, peñascosa, hay rocas, no es selva como se ha dicho en la prensa”, acotaron.

Sus días “cerca de la muerte” –como lo definieron ellos mismos– empezaron el 28 de agosto, cuando debían realizar uno de esos patrullajes donde nadie sabe con qué se encontrarán. Un helicóptero MI-17 de la FAP los llevó desde Jauja hacia el anexo Púcuta. Aquí debían vigilar a algunos sospechosos, revisar casas y efectuar labores de Inteligencia. No encontraron armas ni detuvieron a nadie. Así estuvieron cuatro días.

El martes 1 de setiembre abandonaron Púcuta, y en la salida de este pueblo se encontraron con 22 hombres de la Brigada de Fuerzas Especiales (BRIFE) del Ejército, “que estaban molidos porque no habían comido tres días”. Ambas columnas caminaron juntas durante una hora y media hasta Sinaycocha. Entre las 11 y las 12 del mediodía, dos MI-17 de la FAP se llevaron a los BRIFE. Los hombres del mayor Bocanegra se quedaron solos.

EMPIEZA EL INFIERNO. No había pasado ni media hora, y los primeros disparos cayeron desde la parte alta de un cerro pedregoso. Los soldados no saben si la columna terrorista los había seguido a ellos –pues habían permanecido varios días en Púcuta– o si habían venido detrás de los BRIFE. Las tropas, que estaban en la parte baja, se ocultaron. A las 5 de la tarde pudieron descender más y, pese al intenso frío, se metieron a un riachuelo de aguas heladas hasta llegar a una suerte de cueva en la que se ocultaron.

Pero no sirvió de mucho. A las 6 de la tarde los narcoterroristas –posiblemente lideradas por el mando militar, *‘Alipio’*– volvieron a atacarlos, y en la noche hirieron al sargento Pablo Castro y a los cabos Carlos Benito y Josvel Páucar. No sangraron mucho, narraron los soldados, quizás por el intenso frío y la ropa mojada. El mayor Bocanegra ya había pedido ayuda por radio.

DERRIBAN HELICÓPTERO. El intercambio de fuego continuó por momentos durante el miércoles. A las 4 de la tarde llegó el MI-17 de la FAP que los narcoterroristas derribaron. Estos se habían ocultado esperando tenerlo cerca. El helicóptero tocó suelo por dos segundos, pero de inmediato se elevó.

Los narcosenderistas atacaron con todo el aparato y este cayó a tierra. Los hombres del mayor Bocanegra, que ya estaban corriendo hacia el MI-17, no retrocedieron. Más bien fueron a rescatar a los cinco heridos que venían a rescatarlos. Bocanegra le ordenó a uno de los cabos que vaya al helicóptero a sacar las PKM.

“No teníamos que dejar que se las lleven… pero cuando intentaba sacarlas vi que *los ‘tucos’ bajaban de su cerro y subían al nuestro*¨… nos dispararon con todo, con PKM, MAG, RPG, fusiles Galil, AKM, escuché que una mujer gritó ‘avanzar, avanzar’, y ya no pude sacarlos”, narró.

La tropa inició el ascenso por el cerro de enfrente y ganó una altura suficiente como para escapar del fuego. Desde arriba, los soldados veían con impotencia cómo los narcoterroristas sacaron las potentes PKM y después quemaron el helicóptero.

LLEGA EL RESCATE. Para el jueves, los soldados ya habían ganado la parte alta del cerro, una especie de meseta. Ya no oyeron ningún disparo, aunque pensaban que los narcoterroristas podían estar ocultos a la espera de los MI-17. Desde el martes ya no tenían alimentos.

Según el relato, a las 4 de la tarde se acercaron a ellos dos helicópteros pero no aterrizaron; solo les tiraron agua, alimentos y medicinas. Uno de los técnicos del helicóptero derribado –que conoce lo suficiente– tomó la radio y les dijo: “¡Sí se puede aterrizar, carajo, el terreno está bien!”. Pero ya no volvieron sino hasta el día siguiente, cuando los comandos fueron llegando por partes en cuatro helicópteros.

“Ya no hubo más fuego. Además, ya habíamos ganado la altura y los ‘tucos’ ya se habían ido desde el día anterior. *Tuvieron miedo al bombardeo*”. Los soldados se sienten a salvo en Lima, pero no quieren seguir aquí, sino volver para combatir. Aun sabiendo de que ahora los terroristas están mejor armados que antes.